miércoles, 7 de julio de 2010

Dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica?



Queridos amigos y colegas.

Ahora que termino unas cortas vacaciones, pude leer algunos textos que tenía pendiente, entre ellos el que ahora les anexo del prof. Alfonso Ruiz Miguel, sobre la dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica? (ver) El prof. A. Ruiz sostendrá que la jurisprudencia o dogmática es una técnica social, tanto en sus pretensiones como en sus efectos. Sin embargo, hace énfasis en la mayor importancia que tiene preguntarse por el cómo y el porqué de la dogmática (p. 5649).

Empieza haciendo una reflexión sobre qué es la ciencia, para lo cual analiza las posturas verificacionistas (Popper y Hempel, por ejemplo) y las estructuralistas (Kuhn y Lakatos, como los más importantes) (5650-5651). Luego analiza las posturas que existen en torno a las ciencias sociales, enumerando cinco grupos (5653) que termina por reducir a dos: los historicistas y los empiristas (5654).

Es relevante su crítica a Feyerabend (5654) y enuncia el tema de la distinción entre explicación y comprensión como factor de diferenciación entre ciencias naturales y del espíritu (5655), respectivamente. Afirma, atinadamente, que el concepto comprensión es muy difuso (5657), para lo cual se basa en P. Rossi quien distingue dos modelos de comprensión, uno radical de Dilthey que produciría una separación absoluta con las ciencias naturales y otro moderado de Weber donde la comprensión es una técnica instrumental que no se contrapone con la explicación (5658). Esto remite, en el fondo, al debate de la valoratividad de las ciencias sociales.

Frente a este tema, para Weber y otros, la a-valoratividad de las ciencias sociales no implica tanto un conocimiento objetivo en sí mismo como el evitar introducir los valores del investigador en el desarrollo de la investigación (5659).

Señala que las ciencias sociales tienen resultados más pobres que las naturales porque los hechos sociales son mucho más complejos (5661), pero esta complejidad no avala ni el método invididualizante y totalizador, ni el uso privilegiado de la comprensión como alternativa a la explicación o a la predicción, ni el compromiso con esta o aquella ideología (5662).

Empieza un análisis muy crítico de Larenz (aquí expone su teoría a favor de la cientificidad para la búsqueda de decisiones justas de un determinado derecho positivo, 5664) para llegar al rechazo de la postura del alemán (5673-4), por su ingenuidad.

Plantea, entre otras cosas, que la ciencia del derecho no explica su objeto de estudio (explicación en el sentido estricto de la palabra, buscar relaciones causales) (5667). Concluye este acápite señalando que la interpretación científica es dogmática pues parte del dogma y continúa en el dogma, pero salvo esto no tiene mayor carácter científico, a pesar de las muchas voces que así quieren ver el derecho (5672).

Continúa señalando que es un prejuicio infundado creer que si la dogmática es ciencia será más útil socialmente (5673). Aquí expone el debate entre Atienza y Vernengo (5673). Critica a Vernengo, quien sostiene que la dogmática es ciencia. Critica más adelante a Atienza por su visión reduccionista de la dogmática (5675), a pesar de llegar a conclusiones similares: el derecho es una técnica.

En fin, he sacado mucho provecho de este texto que quería compartir, aunque seguramente ya conocen el texto. Igualmente, me permito enviarles un trabajo de mi autoría que, sin saberlo, estaba muy conectado con este texto del prof. Ruiz Miguel, sobre el cómo y el porqué de la ciencia del derecho en Colombia (ver). Allí se señala, en pocas palabras, que en Colombia surgió la ciencia del derecho primero por la madurez del discurso académico que le permitió dar un paso más allá del formalismo dominante en las Facultades de Derecho (ayudado, entre otras cosas, por el cambio de constitución en 1991) y segundo porque entró fuertemente el modelo de registro calificado (licencia de funcionamiento) y acreditación de calidad (certificado de calidad) para todos los programas en Derecho, por lo cual se invirtió (muchas veces a regañadientes) en la investigación. Esto me parece como algo más fructífero que el eterno debate de si es ciencia o técnica la dogmática.

Concluyendo, aprovechándome de la confianza depositada, quería enviarles dos textos para su análisis y lectura. Pero en el fondo, es una manera de exteriorizarles esa sensación que siente el lector cuando lee algo que puede conectar (correcta o erradamente) con su propio pensamiento y criterio (me refiero a la "anticipación" gadameriana).

Mil gracias a todos y les deseo una buena noche (en Colombia).

Saludos.
Andrés Botero Bernal

Referencia: RUIZ MIGUEL, Alfonso. "La dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica?" En: CABANILLAS SÁNCHEZ, Antonio (Coord.). Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis Díez-Picazo. Vol. 4. Madrid: Civitas, 2002. P. 5649-5680.

martes, 6 de julio de 2010

¿Publicar en la academia es prostituirse?




Queridos amigos. Espero se encuentren muy bien.

Les envío un texto de Bruno S. Frey que me gustó mucho que analiza un problema muy concreto del mundo académico: cómo los académicos ceden a las exigencias de los pares anónimos para poder publicar en la revista. Se analiza pues cómo ese acto de ceder implica, en varios casos, una conducta que puede asemejarse a la prostitución y que conlleva a una pérdida de originalidad y capacidad transformativa de la ciencia.

Propone algo muy interesante, que sea el editor de la revista el que determine qué se publica y qué no, siendo los pares asesores o consultores del autor, quien queda libre de hacer o no los cambios señalados. Afirma, además, que no deben existir barreras "censoras" en las revistas científicas.

Creo, no obstante, que podríamos seguir con el mismo problema al que él alude, ya no con los pares sino con los editores de las Revistas. Igualmente, el tema va más allá de pares anónimos que le tienen miedo a la originalidad de los escritos que evalúan. No podemos olvidar que existen también "círculos" que incluyen y excluyen en muchos ámbitos académicos, entre ellos la publicación. Pero el gran valor del artículo es que invita a la reflexión sobre el valor académico del par y su "herencia" global. ¿Qué tipo de ciencia se está promoviendo por medio de este sistema?

En fin, se trata de un texto para reflexionar.

Ir al artículo

Me permito también sugerirles el informe de la UNESCO sobre las Ciencias Sociales y Humanas en el Mundo, 2010. El título lo dice todo: "el conocimiento divide". Creo que es importante estudiarlo, en especial el tema de la disciplina científico-jurídica. Informe Mundial sobre las Ciencias Sociales de 2010 (UNESCO)

Saludos,
Andrés Botero Bernal

miércoles, 30 de junio de 2010

Cultura, violencia, miedo y elecciones



No es para nada extraña la asociación entre la elección de los gobernantes y la violencia, tal vez porque está en juego el poder, y poder y violencia es un binomio muy recurrente.


Más allá de todas aquellas elecciones viciadas por la violencia que incluso rayarían en fraudes electorales y golpes de Estado materiales, es una realidad que toda elección política tiene su grado de violencia, incluso hay quien habla de lucha electoral, y violencia que puede ser legítima o no, sector al que están llamadas a intervenir las instituciones electorales: tribunales, institutos, fiscalías. Al final de cuentas se trata de un espacio que recrea la lucha por el derecho como lo ha representado la teoría jurídica moderna, es decir, el derecho visto como un sistema de normas que regulan la violencia social, reglas que limitan y encausan la guerra; el proceso mismo podría verse como un campo de batalla, cuanto más el proceso electoral.

Lo anterior forma parte de una paradoja de la modernidad, tal vez heredada de la idea de democracia, la cual en sí, significa un espacio político en el que el encuentro y desencuentro coinciden, en el que el acuerdo y la disidencia deben mediarse. El derecho electoral tiene por objetivo regular un proceso en el que la diversidad se manifiesta a través de las propuestas electorales, pero en el que al final debe llegarse a un acuerdo que obviamente a algunos deben aceptar aún a pesar de su ideología e intereses políticos. Las instituciones electorales además de árbitros sirven como catalizadores y válvulas de escape a la posible violencia política, por eso es muy importante el control que se hace a las campañas porque desde entonces se está intentando gestionar toda esa efervescencia social contenida en el proceso electoral. Cass Sunstein citando a Mathew Adler habla de la importancia de la "función expresiva" del derecho donde debe administrarse la disidencia, el derecho también tiene esta función performativa, envía mensajes a la sociedad incluso antes de convertirse en ley vinculante (1).

Por lo antes dicho, la tarea del derecho electoral puede ser enorme, se trataría de una administración de la cultura político-electoral de una comunidad específica, lo cual implicaría en principio de cuentas la promoción de una cultura cívica; sin embargo, el cambio simbólico al que estamos asistiendo en estas democracias atemorizadas por sus gobernantes y orilladas a tomar decisiones en base a Estados de emergencia, parece que redefinirían también la tarea del derecho electoral, hay una nueva violencia que debe administrar, la idea del enemigo al acecho.

México puede ser un muy buen ejemplo de lo que acabamos de decir. Ante el imaginario colectivo de que el narcotráfico se ha infiltrado también en las campañas, ya sea directamente o a través de los mecanismos paraelectorales que emprenden algunos gobiernos locales, lo cierto es que hay una altísima manipulación de la información que juega con los temores de la sociedad, en la teoría general del derecho es bien claro que la voluntad viciada no es plena, sin embargo a una elección llegamos altamente viciados ¿no debería el derecho electoral también poner las medidas para evitar ésto? como dijimos una tarea imponente, pero muy necesaria, de hecho, hoy por hoy la imagen, el análisis cultural juegan un papel fundamental en el derecho electoral más que en ningún otro derecho, gran cantidad de recursos judiciales a nivel electoral se enfocan a denunciar abusos en el usos de imágenes que tratan de manipular a la sociedad.

Gilles Lipovetsky advierte que vivimos dentro de una paradoja, siendo una sociedad con tantos elementos de información a la mano que asegurarían nuestra libertad de información, resulta que es ahora cuando más condicionados estamos a ser manipulados (2), idea que también desarrolla Naomi Klein justo en la manipulación que sufrimos a través de las imágenes (3). En ningún lugar más que en otro como en los procesos electorales se da esta paradoja, más que en ningún otro momento histórico parece que contamos con muchas opciones y con mucha información y sin embargo, en la realidad parece que al final la opción es sólo una, a la que se nos condiciona a través de diversos medios: por temor, por violencia, por cultura. 

A propósito de este tema y con el pretexto del análisis de la película "Gangsters de Nueva York" aconsejamos la lectura de la reseña de Eddy Chávez en la sección "Cine y Derecho" de este blog.


Notas:
(1) SUNSTEIN, Cass, "Conformidad y disensión" en SUNSTEIN, C., Acuerdos carentes de una teoría completa en derecho constitucional y otros ensayos, Universidad ICESI, Cali, 2010, pp. 28 y 29.
(2) cfr. LIPOVETSKY, Gilles, "La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo", Anagrama, Barcelona, 2007.
(3) cfr. KLEIN, Naomi, No logo, Paidos, Buenos Aires, 2001.

martes, 25 de mayo de 2010

La Presencia Militar y el Estado de Derecho en Mexico


Entendiendo que la acción del narcotráfico nos ha elevado el riesgo-país, ya que el tamaño de los sicarios en los carteles parecería que supera la presencia de los militares fuera de los cuarteles, pareciera también que el indicador de muertos va en aumento y estos muertos están causando ingobernabilidad, lo que justificaría la presencia del ejército en nuestras ciudades, sin embargo, la fuerza del Estado tiene que ser integra y de largo plazo, ya que no es posible que con más de 2,000 cuerpos de seguridad pública civil en 2010 no hayan podido cumplir con la tarea de brindarnos un Estado de Derecho en México.

La militarización de la seguridad pública tiene tantos riesgos ya que se pone en evidencia la debilidad estructural e institucional del régimen democrático mexicano y se cuestiona la incompetencia y la impotencia de las policías y la consecuente pulverización de las políticas de seguridad y derechos humanos. Por lo que el Estado Mexicano esta dejando de hacer su verdadera labor de presentar propuestas de políticas específicas, integradas y transversales en materia de seguridad.

La Seguridad sin Justicia no sirve para nada y con la política de seguridad actual estamos vulnerando fuertemente a la Democracia y a los Derechos Humanos y estamos además evidenciando al Sistema Judicial Mexicano que está atravesado por patrones de corrupción y discriminación aún más arraigados a nuestra ideosincracia que la misma Ley Arizona.

La pregunta es qué podemos hacer nosotros como individuos para contribuir a las condiciones generales de seguridad que el país necesita en momentos de convulsión social, aunque haya medios oficiales que hayan preferido callar, como lo ha demostrado la empresa Televisa ante los ataques sufridos en sus instalaciones en Monterrey y Nayarit, y recientemente han manejado la desaparición del abogado Diego Fernández de Cevallos en Querétaro.

En definitiva al relacionarnos en sociedad con individuos con los que probablemente interactuamos a diario transmitimos no nada más el reflejo de nuestra forma de pensar al hablar, al caminar, al actuar o al vestirnos de determinada manera, sino que tenemos la oportunidad de generar un ambiente armónico, sano y de pleno goce de nuestras garantias y derechos humanos, en la medida en que volvamos a recuperar el Estado de Derecho en México y respertar la Ley, hasta entonces habra entre nosotros la confianza necesaria para ir recuperando la paz social en nuestros barrios y colonias, que tanta falta nos hace en un Mexico cada vez mas convulsionado por una guerra entre el Estado Mexicano y el crimen organizado.

Mejorar como persona puede influir en el ánimo de muchos y esa búsqueda constante por mejorar se convierte en pequeñas luces de esperanza en medio de la inseguridad del México que hoy nos toca rescatar. México al ser un país democrático se ve afectado por esa suma de deseos de superación personal que inician con voluntad. La inseguridad como sabemos la provocan una serie de condiciones que en general tienen que ver con la descomposición del tejido social, para volvernos a vertebrar hay que iniciar como los mexicanos mejor sabemos hacerlo, que es formar familias integrales en las que los valores, el respeto de la ley y la educación, condicionantes que nos hacen únicos como país, vuelvan a resurgir, pero para ello se requiere picar piedra porque el trabajo que realizaron nuestros padres y nuestros abuelos se vino abajo, debido a que nosotros mismos lo permitimos.

Cuándo llego el momento de que cambiamos en nuestras calles militares por policías? Fue todo tan de repente o de plano no estábamos atentos a los indicios de enfermedad social que se avecinaban, donde quedó nuestro país en donde todos los vecinos de la cuadra se conocían? Qué va a ser de nuestros hijos si seguimos fallando? A caso creemos que con armas y guerras se solucionan los problemas, cuando retrocedemos debemos reaccionar y volver a encontrar los ánimos para seguir subiendo la interminable cuesta que es la vida nacional.

No podemos seguir pidiendo a las autoridades que hagan su trabajo porque simplemente el problema real supera la capacidad de respuesta, y es entonces cuando el Estado Mexicano responde con el último frente de batalla y toma la medida de militarizar nuestra vida cotidania, tenemos que tomar la bandera de la acción social, colectiva y organizada para recuperar los espacios perdidos, mejorar como persona significa dar lo mejor de nosotros en momentos en donde las adversidades nos superan.



En Conclusión la militarización del País tiene tantos riesgos por los crímenes de Estado llevados a cabo por el Gobierno en aras de la estabilidad edel Régimen, arriesgando a la institución pública de mayor prestigio como lo son las Fuerzas Armadas, al desgaste y la pérdida de confianza por parte de la ciudadanía.

martes, 6 de abril de 2010

Los Derechos humanos y el activismo virtual





Es un hecho que hoy el espectro de los derechos humanos se ha extendido ha sectores insospechados. Desde el planetamiento de algunas acciones afirmativas a principios del siglo pasado, algunos grupos de la sociedad han tomado como propia la lucha por los derechos, en algunos países esta labor activista ha tenido la participación directa de juristas, en otros por el contrario se ha evitado incluirlos o ellos mismos han visto con malos ojos a tales grupos.   

La idea de los derechos ha generado una cultura más bien performativa que real, un discurso que a veces ha sido manipulado por el Estado y también por algunos grupos de la sociedad civil, los derechos tienen su parte de rentables.

Un mecanismo muy explotado por los activistas de derechos suele ser el internet, por la incapacidad de muchos gobiernos para procesar toda la información que ahí se contiene, lo que permite a las organizaciones una operación más tranquila, pero también porque a través de la red puede llegarse a muchas personas las cuales pueden contribuir con su apoyo moral, activo e incluso económico, con las diferentes demandas sociales involucradas en las organizaciones de activistas.

Todos los cibernautas algunas vez han sido increpados via correo electrónico o por banners a unirse alguna lucha social, las famosas cadenas que en algunos casos pueden monetizarse, son una constante para quien utiliza internet. Pero en la red existe de todo, y a veces es complicado evaluar con objetividad las buenas intenciones de algunos activistas. La propia red puede servir para desenmascarar a algunos y aun así puede estarse a una opinión común mutable y manipulable. Ciertamente, la riqueza de internet, por ahora, es su dialéctica, normalmente puede encontrarse información que acredite o desacredite hechos sobre los que se sustentan las luchas sociales.

En días recientes en el pueblo de Tlalpan, ahora absorbido por la Ciudad de México, se presentó una "Muestra pictórica" del grupo religioso "Falun Dafa" o "Falun Gong", una denuncia a través de lienzos que representan actos de tortura y muerte que han enfrentado miembros de dicho grupo que ha sido catalogada por el gobierno chino como una organización criminal que lava los cerebros de sus miembros haciéndolos anarquistas y violentos, y cuyo lider persigue sólo poder político.

La muestra pictórica tiene un resultado evidente, sensibiliza al observador y obviamente genera bastante curiosidad (morbo) acerca de este grupo y el porqué ha sido sometido a dichos tratos inhumanos, digamos que las imágenes mueven.

Por la mente del observador pasan cuestiones como proselitismo religioso, pero también la noticia generalizada de la constante violación a derechos que perpetra el gobierno Chino, continua la curiosidad. No hay otra opción, recurrir a internet para enterarse más del problema. El observador puede hacerse una idea después de seleccionar alguna noticias sobre el caso, y tal vez tomar partido y pasar a las acciones: correos electrónicos, foros de debates, etc De cualquier modo siempre está presente la teoría del complot y la posible manipulación de la información y de la opinión pública o peor aun la idea de ser controlados y leidos desde alguna oficina de inteligencia por el "Gran Hermano".

Lo que no podemos negar es el impacto y trascendencia de la red como un mecanismo para generar una cultura de los derechos humanos, un ejercicio cotidiano por el cual estamos sometidos a intereses, intenciones (buenas y malas) y en fin, a muchas imágenes que van moldeando nuestro criterio de las cosas.

Otras noticias sobre el Falun dafa
Falun Gong y la crisis de los derechos humanos

martes, 30 de marzo de 2010

El registro de celulares ¿problema de cultura jurídica?




Otro enfrentamiento interesante, entre programas de gobierno, conveniencias empresariales y sociedad. México decidió crear un registro nacional de teléfonos móviles (RENAUT) con la intención de abatir la extorsión que se realiza a través de ellos, el robo y otros delitos que se sirven de este medio de comunicación personal, aunque para algunos también podría ser una forma de control más; sin embargo, llega el término que gobierno marcó para tal registro, con la amenaza de la suspensión del servicio, y el grueso de los usuarios no han realizado ningún movimiento. Algunos recrudecen las amenazas: que se aplique la sanción, otros dicen que eso acarrearía un perjuicio para la economía no sólo de empresas y usuarios sino en general del país. Lo cierto es que pocos se han puesto en los zapatos del usuario: información confusa, falta de acceso de muchos a esta información, dificultad para el registro de adultos mayores, y en fin, la desconfianza al gobierno por el uso de la información o en el mejor de los casos por la ineficacia del programa.

De hecho la negativa de los usuarios al registro, debería tomarse por las instancias involucradas como un mensaje significativo, nuevamente una brecha amplia entre cultura interna y externa, y nuevamente las voces ilustradas que achacan que todo es culpa de la anomia de la sociedad ¿no será que habría que buscar otros medios para implementar políticas y programas?

lunes, 8 de marzo de 2010

Narco cultura y derecho: más preguntas que respuestas



No hay duda que el narcotráfico ha producido su propia cultura, que miles y quiza millones de personas en el mundo y sobre todo en México, viven bajo ciertos paradigmas, todos los días, que en principio los colocan al margen del Estado.

Sin intentar elaborar ningún tipo de justificación moral, pero si con la preocupacíón de acercarse al problema, la narcocultura es una realidad para muchos, pero además produce en la cultura nacional efectos que valdría la pena analizar. En principio llama la atención el imaginario nacional sobre el narcotráfico en el cual gobierno(s) y narcotráfico convivieron por varios años, y sólo ahora ha sido posible inicar una batalla contra estos grupos, batalla que por cierto el imaginario dice será eterna, donde muere un narcotraficante surgen uno o varios más. Además es una batalla muy dificil en cuanto que el narcotráfico parece estar siempre más adelantado, con más recursos y en su caso financiado por grupos extranjeros inclusive más poderosos que el Estado mexicano.

Ciertamente las normas que rigen a las organizaciones criminales no pueden ser consideradas derecho por carecer de un fin justo y en contra del órden público. Pero también es cierto que el narcotráfico condiciona muchas actividades sociales en nuestro país y justifica el establecimiento de políticas que son derecho.

Así que entre el derecho penal del enemigo, la razón de Estado, el Estado de excepción, la corrupción, el control social adyacente, la militarización de la sociedad, la crisis económica, etc. la sociedad mexicana se pregunta si a caso se puede hablar de derecho cuando faltan aun las condiciones mínimas de seguridad, tal vez justo sea ahora cuando más habría que hablar de derecho el problema es que tal vez no estamos hablando correctamente de él ¿tal vez nuestro iluminismo y nuestra idea errada de la anomia social pese más a nuestra capacidad para acercarnos a la idea de orden y su corrupción que subyace en la sociedad?