martes, 10 de agosto de 2010

Globalización, derecho y cultura


La globalización es dificil de conceptualizar por ser un fenómeno dinámico, polivalente, transversal; aunque es posible detectar una constante que podría referirse a la economía, con el problema implícito adyacente de determinar también qué es la economía, en fin, que por el otro lado aparece también con fuerza la idea de la globalización como un asunto cultural, millones de personas sometidas a las mismas imágenes e ideas, con el potencial normativo que esto puede tener. 

Y la ciencia jurídica todavía temerosa llega al análisis de la globalización con muchas limitaciones en principio sin poder prescindir de sus viejas categorías en las que supuestamente ha encontrado seguridad y ante una débil respuesta de la ciencia jurídica los fenómenos jurídicos que surgen en el contexto global suelen ser los menos favorables para lograr un orden cualquiera de tipo jurídico. 

Parece que la apuesta en todo caso debiera ser desde la cultura y no como algunos piensan desde cierto tipo de instituciones con poca representatividad social, al final del día deberíamos estar pensando en como recrear una sociedad civil global más que en globalizar el Estado de derecho que tantas limitaciones tiene en principio porque excluyó a la sociedad. Se trata de repolitizar la política (Roberto Esposito), se trata de generar imágenes positivas del mundo que queremos (Win Wenders) y para ello el derecho es sólo uno de los elementos de un entramado que sólo es posible construir desde abajo, desde el sur (Boaventura Santos).

Tal vez el cine, la literatura, un blog puedan contribuir a generar una nueva cultura, una nueva ética global menos desconfiada del otro, menos vengativa, menos explotadora, menos controladora en fin, una sociedad con anhelos de justicia más que de criminalización. 

Visita el blog sobre Globalización, Estado y Derecho.

martes, 13 de julio de 2010

Debate sobre la idea de cultura jurídica


He leído el primer capítulo de “Cultura Jurídica. Ideas e Imágenes”* y difiero un poco en cuanto al acierto en la manera de relacionar la cultura con la ciencia jurídica, pues me parece que hay un problema en algunos planteamientos por parte del autor que intentaré exponer con la pretensión de retroalimentar en caso de que mis interpretaciones sean incorrectas:

1. El primer planteamiento del autor, cito de manera textual es: “Si bien el de cultura es un concepto polisémico (como cúmulo de conocimientos, como cultivo, como civilización, como desarrollo, como comportamiento), pueden agruparse las definiciones en dos nociones, que el mismo diccionario de la Real Academia de la Lengua Española revela:

f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico, y 2. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etcétera.

a. Que puedan agruparse las definiciones en dos nociones contenidas en lo contenido por la RAE no se sigue que la cultura sea un producto social.

b. En un siguiente párrafo el autor dice: “Por otro lado, la cultura es siempre un “conjunto”, una composición de elementos, lo que supone un bagaje, una acumulación, lo cual nos conecta directamente a la idea de una herencia, una tradición que en el ámbito jurídico es trascendente y constitutiva”.

c. En este caso la confusión se genera ya que el autor no explica de qué es trascendente y constitutiva la idea de una acumulación en el ámbito jurídico, lo mismo podríamos decir que para una familia la idea de acumulación, de conjunto, de herencia es constitutiva y trascendente para la noción de familia y así con otras figuras, por ejemplo en el ámbito religioso etc.

2. “Por otro lado, la misma metáfora que suscita el término cultura relacionado con el cultivo, da la imagen de algo cambiante, que está en crecimiento. Es decir, la cultura no es un fardo que impide la movilidad, en nuestro caso del derecho, sino que, por el contrario, fomenta su desarrollo”

a. Esta sería una metáfora que poco clarifica el cometido, sino que confunde a un más, tiende a nublar la comprensión en virtud de que no expone los elementos claves que originan tal movimiento. Por ejemplo la afirmación de que la cultura no impide movimiento en el derecho, ¿a qué se refiere? ¿Derecho como creación de normas de un sistema jurídico? ¿derecho contenido en los precedentes judiciales? ¿Derecho entendido como los enunciados preceptivos del legislador? ¿La cultura fomenta el desarrollo de qué, cómo y para qué? Esto considero importante porque en todo caso, la cultura así como el alimento que los jueces o legisladores, o los abogados constituyen un factor que da movilidad también al derecho, lo mismo podemos decir con todos los elementos posibles, la ropa que visten los ministros, el coche que los lleva a las sesiones etc. ¿Qué o cuales de todos los elementos posibles configuran las relaciones de movilidad con el sistema jurídico?

3. Con la cita que el autor hace de Pietro Barcellona, sobre el eurocentrismo estoy de acuerdo, aunque una duda personal es la siguiente: ¿qué y cómo se está haciendo en los países como el nuestro para reflexionar de manera ordenada y clara respecto a los problemas que nos afectan? ¿Cuáles son los vínculos que actualmente existen entre los estados de la republica y la generación de masa crítica para analizar determinados factores en el derecho? Trabajo existe y personas que lo desarrollan también ( por eso creo y asumo que estas preguntas particulares están afectadas de una inmensa vaguedad; el mismo concepto de Cultura no solo es ambiguo como el autor del libro lo plantea sino que falto agregar que también está afectado de vaguedad).

4. Más adelante se plantea: “Por eso, más que buscar modelos para transformar la realidad, deberíamos ver la realidad misma como una cultura que es plural y en donde hay un parámetro en el que podemos estar todos de acuerdo para integrar una comunidad, la convivencia (no cualquier convivencia claro está)”.

a. En este párrafo no alcanzo a comprender, cómo puede verse la realidad misma como una cultura plural e inmediatamente después afirmar que la convivencia no será “cualquier convivencia”, o se admite la pluralidad o que alguien explique ¿cómo se pueden diseñar los mecanismos que permitan o impidan las manifestaciones plurales?, en un país de más de 120 millones de habitantes como el nuestro, hablar de una comunidad fraternal resulta un poco complicado sino es que utópico.

5. Es muy bonita la cita de Balibar y Wallerstein, pero no creo que nos sirva de mucho por ejemplo ¿cómo se le dice a los narcotraficantes y a los responsables de las 9 muertes este fin de semana en el estado de Nayarit, que tienen que reflexionar sobre la condición de seres humanos, que hagan o respeten su código de ética (probablemente los tienen en sus organizaciones mafiosas), y que respeten las calles para que no dañen a otras personas? alguna categorización y trabajo con referencias abstractas habrán de ser necesarias. Un ejemplo muy burdo, sobre las películas del viejo oeste, donde las peleas a muerte estaban permitidas, con la necesaria condición de prevenir al otro y fijar una hora puntual para el tiroteo, la figura abstracta se enmarca en el acuerdo por parte de los implicados respecto del establecimiento del tiempo y el aviso previo a la comunidad y al “otro”, lo cual libera a los pobladores de peligro, ofertando por el contrario placer o no al público de ver quién era el más rápido, ejemplo solo para decir que creo que las categorizaciones de alguna manera y en cierta medida me parece que son necesarias, ineludibles. Otro ejemplo está contenido en este libro ya que inicia citando dos específicas nociones de cultura contenidas por la RAE, y si esto siendo esto una categorización abstracta que ya muchos durante mucho tiempo han discutido sobre que es la cultura, y para iniciar el diálogo el autor tiene que partir de esas categorizaciones.

6. La segunda parte sobre derecho y cultura me resulta más complicada de entender, eso del mestizaje jurídico no lo entiendo.

Quiero agradecer la apertura de este espacio para compartir e intercambiar puntos de vista respecto a estos temas.
 
Rocío del Carmen López Medina
 
(*) NARVAEZ, José Ramón, Cultura Jurídica. Ideas e Imágenes, Porrúa, México, 2010.

miércoles, 7 de julio de 2010

Dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica?



Queridos amigos y colegas.

Ahora que termino unas cortas vacaciones, pude leer algunos textos que tenía pendiente, entre ellos el que ahora les anexo del prof. Alfonso Ruiz Miguel, sobre la dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica? (ver) El prof. A. Ruiz sostendrá que la jurisprudencia o dogmática es una técnica social, tanto en sus pretensiones como en sus efectos. Sin embargo, hace énfasis en la mayor importancia que tiene preguntarse por el cómo y el porqué de la dogmática (p. 5649).

Empieza haciendo una reflexión sobre qué es la ciencia, para lo cual analiza las posturas verificacionistas (Popper y Hempel, por ejemplo) y las estructuralistas (Kuhn y Lakatos, como los más importantes) (5650-5651). Luego analiza las posturas que existen en torno a las ciencias sociales, enumerando cinco grupos (5653) que termina por reducir a dos: los historicistas y los empiristas (5654).

Es relevante su crítica a Feyerabend (5654) y enuncia el tema de la distinción entre explicación y comprensión como factor de diferenciación entre ciencias naturales y del espíritu (5655), respectivamente. Afirma, atinadamente, que el concepto comprensión es muy difuso (5657), para lo cual se basa en P. Rossi quien distingue dos modelos de comprensión, uno radical de Dilthey que produciría una separación absoluta con las ciencias naturales y otro moderado de Weber donde la comprensión es una técnica instrumental que no se contrapone con la explicación (5658). Esto remite, en el fondo, al debate de la valoratividad de las ciencias sociales.

Frente a este tema, para Weber y otros, la a-valoratividad de las ciencias sociales no implica tanto un conocimiento objetivo en sí mismo como el evitar introducir los valores del investigador en el desarrollo de la investigación (5659).

Señala que las ciencias sociales tienen resultados más pobres que las naturales porque los hechos sociales son mucho más complejos (5661), pero esta complejidad no avala ni el método invididualizante y totalizador, ni el uso privilegiado de la comprensión como alternativa a la explicación o a la predicción, ni el compromiso con esta o aquella ideología (5662).

Empieza un análisis muy crítico de Larenz (aquí expone su teoría a favor de la cientificidad para la búsqueda de decisiones justas de un determinado derecho positivo, 5664) para llegar al rechazo de la postura del alemán (5673-4), por su ingenuidad.

Plantea, entre otras cosas, que la ciencia del derecho no explica su objeto de estudio (explicación en el sentido estricto de la palabra, buscar relaciones causales) (5667). Concluye este acápite señalando que la interpretación científica es dogmática pues parte del dogma y continúa en el dogma, pero salvo esto no tiene mayor carácter científico, a pesar de las muchas voces que así quieren ver el derecho (5672).

Continúa señalando que es un prejuicio infundado creer que si la dogmática es ciencia será más útil socialmente (5673). Aquí expone el debate entre Atienza y Vernengo (5673). Critica a Vernengo, quien sostiene que la dogmática es ciencia. Critica más adelante a Atienza por su visión reduccionista de la dogmática (5675), a pesar de llegar a conclusiones similares: el derecho es una técnica.

En fin, he sacado mucho provecho de este texto que quería compartir, aunque seguramente ya conocen el texto. Igualmente, me permito enviarles un trabajo de mi autoría que, sin saberlo, estaba muy conectado con este texto del prof. Ruiz Miguel, sobre el cómo y el porqué de la ciencia del derecho en Colombia (ver). Allí se señala, en pocas palabras, que en Colombia surgió la ciencia del derecho primero por la madurez del discurso académico que le permitió dar un paso más allá del formalismo dominante en las Facultades de Derecho (ayudado, entre otras cosas, por el cambio de constitución en 1991) y segundo porque entró fuertemente el modelo de registro calificado (licencia de funcionamiento) y acreditación de calidad (certificado de calidad) para todos los programas en Derecho, por lo cual se invirtió (muchas veces a regañadientes) en la investigación. Esto me parece como algo más fructífero que el eterno debate de si es ciencia o técnica la dogmática.

Concluyendo, aprovechándome de la confianza depositada, quería enviarles dos textos para su análisis y lectura. Pero en el fondo, es una manera de exteriorizarles esa sensación que siente el lector cuando lee algo que puede conectar (correcta o erradamente) con su propio pensamiento y criterio (me refiero a la "anticipación" gadameriana).

Mil gracias a todos y les deseo una buena noche (en Colombia).

Saludos.
Andrés Botero Bernal

Referencia: RUIZ MIGUEL, Alfonso. "La dogmática jurídica: ¿ciencia o técnica?" En: CABANILLAS SÁNCHEZ, Antonio (Coord.). Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis Díez-Picazo. Vol. 4. Madrid: Civitas, 2002. P. 5649-5680.

martes, 6 de julio de 2010

¿Publicar en la academia es prostituirse?




Queridos amigos. Espero se encuentren muy bien.

Les envío un texto de Bruno S. Frey que me gustó mucho que analiza un problema muy concreto del mundo académico: cómo los académicos ceden a las exigencias de los pares anónimos para poder publicar en la revista. Se analiza pues cómo ese acto de ceder implica, en varios casos, una conducta que puede asemejarse a la prostitución y que conlleva a una pérdida de originalidad y capacidad transformativa de la ciencia.

Propone algo muy interesante, que sea el editor de la revista el que determine qué se publica y qué no, siendo los pares asesores o consultores del autor, quien queda libre de hacer o no los cambios señalados. Afirma, además, que no deben existir barreras "censoras" en las revistas científicas.

Creo, no obstante, que podríamos seguir con el mismo problema al que él alude, ya no con los pares sino con los editores de las Revistas. Igualmente, el tema va más allá de pares anónimos que le tienen miedo a la originalidad de los escritos que evalúan. No podemos olvidar que existen también "círculos" que incluyen y excluyen en muchos ámbitos académicos, entre ellos la publicación. Pero el gran valor del artículo es que invita a la reflexión sobre el valor académico del par y su "herencia" global. ¿Qué tipo de ciencia se está promoviendo por medio de este sistema?

En fin, se trata de un texto para reflexionar.

Ir al artículo

Me permito también sugerirles el informe de la UNESCO sobre las Ciencias Sociales y Humanas en el Mundo, 2010. El título lo dice todo: "el conocimiento divide". Creo que es importante estudiarlo, en especial el tema de la disciplina científico-jurídica. Informe Mundial sobre las Ciencias Sociales de 2010 (UNESCO)

Saludos,
Andrés Botero Bernal

miércoles, 30 de junio de 2010

Cultura, violencia, miedo y elecciones



No es para nada extraña la asociación entre la elección de los gobernantes y la violencia, tal vez porque está en juego el poder, y poder y violencia es un binomio muy recurrente.


Más allá de todas aquellas elecciones viciadas por la violencia que incluso rayarían en fraudes electorales y golpes de Estado materiales, es una realidad que toda elección política tiene su grado de violencia, incluso hay quien habla de lucha electoral, y violencia que puede ser legítima o no, sector al que están llamadas a intervenir las instituciones electorales: tribunales, institutos, fiscalías. Al final de cuentas se trata de un espacio que recrea la lucha por el derecho como lo ha representado la teoría jurídica moderna, es decir, el derecho visto como un sistema de normas que regulan la violencia social, reglas que limitan y encausan la guerra; el proceso mismo podría verse como un campo de batalla, cuanto más el proceso electoral.

Lo anterior forma parte de una paradoja de la modernidad, tal vez heredada de la idea de democracia, la cual en sí, significa un espacio político en el que el encuentro y desencuentro coinciden, en el que el acuerdo y la disidencia deben mediarse. El derecho electoral tiene por objetivo regular un proceso en el que la diversidad se manifiesta a través de las propuestas electorales, pero en el que al final debe llegarse a un acuerdo que obviamente a algunos deben aceptar aún a pesar de su ideología e intereses políticos. Las instituciones electorales además de árbitros sirven como catalizadores y válvulas de escape a la posible violencia política, por eso es muy importante el control que se hace a las campañas porque desde entonces se está intentando gestionar toda esa efervescencia social contenida en el proceso electoral. Cass Sunstein citando a Mathew Adler habla de la importancia de la "función expresiva" del derecho donde debe administrarse la disidencia, el derecho también tiene esta función performativa, envía mensajes a la sociedad incluso antes de convertirse en ley vinculante (1).

Por lo antes dicho, la tarea del derecho electoral puede ser enorme, se trataría de una administración de la cultura político-electoral de una comunidad específica, lo cual implicaría en principio de cuentas la promoción de una cultura cívica; sin embargo, el cambio simbólico al que estamos asistiendo en estas democracias atemorizadas por sus gobernantes y orilladas a tomar decisiones en base a Estados de emergencia, parece que redefinirían también la tarea del derecho electoral, hay una nueva violencia que debe administrar, la idea del enemigo al acecho.

México puede ser un muy buen ejemplo de lo que acabamos de decir. Ante el imaginario colectivo de que el narcotráfico se ha infiltrado también en las campañas, ya sea directamente o a través de los mecanismos paraelectorales que emprenden algunos gobiernos locales, lo cierto es que hay una altísima manipulación de la información que juega con los temores de la sociedad, en la teoría general del derecho es bien claro que la voluntad viciada no es plena, sin embargo a una elección llegamos altamente viciados ¿no debería el derecho electoral también poner las medidas para evitar ésto? como dijimos una tarea imponente, pero muy necesaria, de hecho, hoy por hoy la imagen, el análisis cultural juegan un papel fundamental en el derecho electoral más que en ningún otro derecho, gran cantidad de recursos judiciales a nivel electoral se enfocan a denunciar abusos en el usos de imágenes que tratan de manipular a la sociedad.

Gilles Lipovetsky advierte que vivimos dentro de una paradoja, siendo una sociedad con tantos elementos de información a la mano que asegurarían nuestra libertad de información, resulta que es ahora cuando más condicionados estamos a ser manipulados (2), idea que también desarrolla Naomi Klein justo en la manipulación que sufrimos a través de las imágenes (3). En ningún lugar más que en otro como en los procesos electorales se da esta paradoja, más que en ningún otro momento histórico parece que contamos con muchas opciones y con mucha información y sin embargo, en la realidad parece que al final la opción es sólo una, a la que se nos condiciona a través de diversos medios: por temor, por violencia, por cultura. 

A propósito de este tema y con el pretexto del análisis de la película "Gangsters de Nueva York" aconsejamos la lectura de la reseña de Eddy Chávez en la sección "Cine y Derecho" de este blog.


Notas:
(1) SUNSTEIN, Cass, "Conformidad y disensión" en SUNSTEIN, C., Acuerdos carentes de una teoría completa en derecho constitucional y otros ensayos, Universidad ICESI, Cali, 2010, pp. 28 y 29.
(2) cfr. LIPOVETSKY, Gilles, "La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo", Anagrama, Barcelona, 2007.
(3) cfr. KLEIN, Naomi, No logo, Paidos, Buenos Aires, 2001.

martes, 25 de mayo de 2010

La Presencia Militar y el Estado de Derecho en Mexico


Entendiendo que la acción del narcotráfico nos ha elevado el riesgo-país, ya que el tamaño de los sicarios en los carteles parecería que supera la presencia de los militares fuera de los cuarteles, pareciera también que el indicador de muertos va en aumento y estos muertos están causando ingobernabilidad, lo que justificaría la presencia del ejército en nuestras ciudades, sin embargo, la fuerza del Estado tiene que ser integra y de largo plazo, ya que no es posible que con más de 2,000 cuerpos de seguridad pública civil en 2010 no hayan podido cumplir con la tarea de brindarnos un Estado de Derecho en México.

La militarización de la seguridad pública tiene tantos riesgos ya que se pone en evidencia la debilidad estructural e institucional del régimen democrático mexicano y se cuestiona la incompetencia y la impotencia de las policías y la consecuente pulverización de las políticas de seguridad y derechos humanos. Por lo que el Estado Mexicano esta dejando de hacer su verdadera labor de presentar propuestas de políticas específicas, integradas y transversales en materia de seguridad.

La Seguridad sin Justicia no sirve para nada y con la política de seguridad actual estamos vulnerando fuertemente a la Democracia y a los Derechos Humanos y estamos además evidenciando al Sistema Judicial Mexicano que está atravesado por patrones de corrupción y discriminación aún más arraigados a nuestra ideosincracia que la misma Ley Arizona.

La pregunta es qué podemos hacer nosotros como individuos para contribuir a las condiciones generales de seguridad que el país necesita en momentos de convulsión social, aunque haya medios oficiales que hayan preferido callar, como lo ha demostrado la empresa Televisa ante los ataques sufridos en sus instalaciones en Monterrey y Nayarit, y recientemente han manejado la desaparición del abogado Diego Fernández de Cevallos en Querétaro.

En definitiva al relacionarnos en sociedad con individuos con los que probablemente interactuamos a diario transmitimos no nada más el reflejo de nuestra forma de pensar al hablar, al caminar, al actuar o al vestirnos de determinada manera, sino que tenemos la oportunidad de generar un ambiente armónico, sano y de pleno goce de nuestras garantias y derechos humanos, en la medida en que volvamos a recuperar el Estado de Derecho en México y respertar la Ley, hasta entonces habra entre nosotros la confianza necesaria para ir recuperando la paz social en nuestros barrios y colonias, que tanta falta nos hace en un Mexico cada vez mas convulsionado por una guerra entre el Estado Mexicano y el crimen organizado.

Mejorar como persona puede influir en el ánimo de muchos y esa búsqueda constante por mejorar se convierte en pequeñas luces de esperanza en medio de la inseguridad del México que hoy nos toca rescatar. México al ser un país democrático se ve afectado por esa suma de deseos de superación personal que inician con voluntad. La inseguridad como sabemos la provocan una serie de condiciones que en general tienen que ver con la descomposición del tejido social, para volvernos a vertebrar hay que iniciar como los mexicanos mejor sabemos hacerlo, que es formar familias integrales en las que los valores, el respeto de la ley y la educación, condicionantes que nos hacen únicos como país, vuelvan a resurgir, pero para ello se requiere picar piedra porque el trabajo que realizaron nuestros padres y nuestros abuelos se vino abajo, debido a que nosotros mismos lo permitimos.

Cuándo llego el momento de que cambiamos en nuestras calles militares por policías? Fue todo tan de repente o de plano no estábamos atentos a los indicios de enfermedad social que se avecinaban, donde quedó nuestro país en donde todos los vecinos de la cuadra se conocían? Qué va a ser de nuestros hijos si seguimos fallando? A caso creemos que con armas y guerras se solucionan los problemas, cuando retrocedemos debemos reaccionar y volver a encontrar los ánimos para seguir subiendo la interminable cuesta que es la vida nacional.

No podemos seguir pidiendo a las autoridades que hagan su trabajo porque simplemente el problema real supera la capacidad de respuesta, y es entonces cuando el Estado Mexicano responde con el último frente de batalla y toma la medida de militarizar nuestra vida cotidania, tenemos que tomar la bandera de la acción social, colectiva y organizada para recuperar los espacios perdidos, mejorar como persona significa dar lo mejor de nosotros en momentos en donde las adversidades nos superan.



En Conclusión la militarización del País tiene tantos riesgos por los crímenes de Estado llevados a cabo por el Gobierno en aras de la estabilidad edel Régimen, arriesgando a la institución pública de mayor prestigio como lo son las Fuerzas Armadas, al desgaste y la pérdida de confianza por parte de la ciudadanía.

martes, 6 de abril de 2010

Los Derechos humanos y el activismo virtual





Es un hecho que hoy el espectro de los derechos humanos se ha extendido ha sectores insospechados. Desde el planetamiento de algunas acciones afirmativas a principios del siglo pasado, algunos grupos de la sociedad han tomado como propia la lucha por los derechos, en algunos países esta labor activista ha tenido la participación directa de juristas, en otros por el contrario se ha evitado incluirlos o ellos mismos han visto con malos ojos a tales grupos.   

La idea de los derechos ha generado una cultura más bien performativa que real, un discurso que a veces ha sido manipulado por el Estado y también por algunos grupos de la sociedad civil, los derechos tienen su parte de rentables.

Un mecanismo muy explotado por los activistas de derechos suele ser el internet, por la incapacidad de muchos gobiernos para procesar toda la información que ahí se contiene, lo que permite a las organizaciones una operación más tranquila, pero también porque a través de la red puede llegarse a muchas personas las cuales pueden contribuir con su apoyo moral, activo e incluso económico, con las diferentes demandas sociales involucradas en las organizaciones de activistas.

Todos los cibernautas algunas vez han sido increpados via correo electrónico o por banners a unirse alguna lucha social, las famosas cadenas que en algunos casos pueden monetizarse, son una constante para quien utiliza internet. Pero en la red existe de todo, y a veces es complicado evaluar con objetividad las buenas intenciones de algunos activistas. La propia red puede servir para desenmascarar a algunos y aun así puede estarse a una opinión común mutable y manipulable. Ciertamente, la riqueza de internet, por ahora, es su dialéctica, normalmente puede encontrarse información que acredite o desacredite hechos sobre los que se sustentan las luchas sociales.

En días recientes en el pueblo de Tlalpan, ahora absorbido por la Ciudad de México, se presentó una "Muestra pictórica" del grupo religioso "Falun Dafa" o "Falun Gong", una denuncia a través de lienzos que representan actos de tortura y muerte que han enfrentado miembros de dicho grupo que ha sido catalogada por el gobierno chino como una organización criminal que lava los cerebros de sus miembros haciéndolos anarquistas y violentos, y cuyo lider persigue sólo poder político.

La muestra pictórica tiene un resultado evidente, sensibiliza al observador y obviamente genera bastante curiosidad (morbo) acerca de este grupo y el porqué ha sido sometido a dichos tratos inhumanos, digamos que las imágenes mueven.

Por la mente del observador pasan cuestiones como proselitismo religioso, pero también la noticia generalizada de la constante violación a derechos que perpetra el gobierno Chino, continua la curiosidad. No hay otra opción, recurrir a internet para enterarse más del problema. El observador puede hacerse una idea después de seleccionar alguna noticias sobre el caso, y tal vez tomar partido y pasar a las acciones: correos electrónicos, foros de debates, etc De cualquier modo siempre está presente la teoría del complot y la posible manipulación de la información y de la opinión pública o peor aun la idea de ser controlados y leidos desde alguna oficina de inteligencia por el "Gran Hermano".

Lo que no podemos negar es el impacto y trascendencia de la red como un mecanismo para generar una cultura de los derechos humanos, un ejercicio cotidiano por el cual estamos sometidos a intereses, intenciones (buenas y malas) y en fin, a muchas imágenes que van moldeando nuestro criterio de las cosas.

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Falun Gong y la crisis de los derechos humanos