martes, 16 de noviembre de 2021

El Derecho Futuro

 


Por José Ramón Narváez H.

El futuro que hoy estamos viviendo es el futuro que diseñaron pensadores varones europeos del siglo XVIII en función del contexto de aquél entonces y creando categorías que si bien se apoyaban en el pasado que ellos mismos eligieron como antecedentes, no necesariamente eran los más oportunos para un futuro distinto si es que sus predicciones no se realizaban. 

Ese futuro se agotó, en gran medida esos modelos nos parecen hoy anacrónicos en muchos aspectos, pero no nos atrevemos a proponer nada nuevo porque el propio discurso moderno nos obligó a pensar que era imposible superar algo que estaría siempre en constante evolución, de hecho, modernidad procede de la palabra modus el modo en que se vive, por eso parece una época insuperable, a lo más nos atrevemos a llamarla pos-modernidad, sin librarnos del todo de la raíz.

No existe ninguna obligación con ese pasado remoto que en su caso nos colonizó y se aprovechó de nuestra ingenuidad y apatía para subsistir. Alguien algún día sugirió todas y cada una de las instituciones que hoy existen y que anteriormente no existían, alguien algún día podría proponer maneras totalmente distintas de hacer las cosas que hoy hacemos.

Dos de las instituciones más importantes de nuestras sociedades como el derecho y la justicia adolecen de la crítica a penas formulada. Ya no alcanzan, se esfuerzan demasiado para cumplir con promesas imposibles, entonces alteran el discurso para simular logros, crean figuras rimbombantes y lustrosas para seguir ganando adeptos, mismos que se suman a los instrumentos de apariencia y control ¿Por qué no hacerlo de otro modo? ¿A qué pasado le debemos lealtad para no formular nuestro propio futuro?

El derecho futuro sería en principio lo que nosotros decidiéramos que fuera si desde hoy asumiéramos el compromiso con un proyecto, esto supone que deberíamos comenzar un debate en serio sobre todas las categorías jurídicas, la propuesta está en la base de la labor pedagógica y de investigación; sin olvidar por evidentes razones la práctica aunque esta en un segundo momento. 

En algunos casos el cambio no puede ser gradual o esperar a que otras generaciones hagan la reflexión que hoy es necesaria, me refiero especialmente a las acciones que debemos tomas de inmediato en relación al medio ambiente y las diversas violencias que nos aniquilan todos los días. Así que el primer compromiso con el futuro es dotarlo de sustentabilidad.

Una vez superado el tema del convencimiento y necesidad de la labor es claro que el primer gran problema con el que nos enfrentaremos es un modelo económico que da por sentado un tipo de derecho condescendiente y cómplice, que genera cosificación y alienación; se alimenta de nuestro letargo y apatía, esperamos que los sistemas resuelvan nuestros problemas y cedemos el terreno a vampiros sociales que desde lo político y económico drenan nuestras vidas. Así que convencer al resto de que es necesario asumir nuestros futuros con responsabilidad y respeto ne será tarea sencilla.

Dentro de las herramientas necesarias para lograr el cambio está la propia cultura que sabiéndola mirar siempre está creando narrativas emergentes que hipotizan y formulan propuestas y escenarios futuros; visto que somos presentistas y que estamos ofuscados por el día día; necesitamos instrumentos disruptivos que nos hagan imaginar el nuevo derecho y la nueva justicia. Cualquier imagen del futuro es valiosa para este propósito, debemos comenzar a utilizar nuestro cerebro de otra manera para poder asociarnos de otra manera.

Re-modelar, tarea titánica si se piensa que vivimos inercialmente es muy difícil romper ataduras de siglos, pero es imprescindible porque no podemos seguir viviendo a costa de otros, no es posible que prefiramos no pensar en el futuro y ocuparnos egoístamente de nuestra subsistencia.

Y si en el futuro pensamos que no debería haber prisiones, y que las personas tienen más capacidad para administrar sus conflictos y que la justicia es el valor prioritario, está en nuestro derecho luchar por ello, al menos plantearlo.

miércoles, 15 de julio de 2020

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jueves, 21 de mayo de 2020

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miércoles, 8 de enero de 2020

Drácula y el Derecho



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Con el estreno en Netflix de la miniserie Drácula el gusto por este personaje de la cultura popular se renovó. Obviamente llama la atención la aparición de un joven abogado que debe encargar de los asuntos legales, inmobiliarios del conde. En la nueva serie, mientras es vampirizado y sodomizado, casi al borde de sus fuerzas le reclama a su cliente la malignidad con la que se desenvuelve, el siguiente diálogo es maravilloso:

-          - Harker:  Es usted un monstruo
-          - Drácula: y usted un abogado, nadie es perfecto

Es así, en la novela del irlandés Bram Stocker de 1897, Jonathan Harker es un joven abogado inglés comprometido con Wilhemina Murray (Mina) se encuentra en la ciudad de Bistritz y debe viajar a través del desfiladero del Borgo hasta el remoto castillo del conde Drácula, en los Montes Cárpatos de Transilvania, una de las regiones más lejanas de la Hungría de esa época, para cerrar unas ventas con él. El abogado se queda como huésped del conde, el joven va descubriendo que la personalidad de Drácula es muy extraña: no se refleja en los espejos, no come nunca en su presencia y hace vida nocturna, también descubre que es un ser despreciable, ruin y despiadado que acabará convirtiéndole en un rehén en el propio castillo, donde también viven tres jóvenes y bellas vampiresas que una noche seducen a Jonathan y están a punto de chuparle la sangre, cosa que evita la interrupción del conde. Para evitarlo, Drácula les entrega un niño que ha secuestrado para que se beban su sangre. La madre del bebé no tarda en llegar al castillo para reclamarlo, pero el conde ordena a los lobos que la devoren. Finalmente, Jonathan Harker logra huir descendiendo por los muros del castillo, pero cae al río y es arrastrado por la corriente. Lo encuentran unas monjas en una abadía cercana, y posteriormente se aloja en un hospital de Budapest, donde se recupera de una fiebre cerebral sufrida a raíz de los terribles hechos vividos en la morada de Drácula. Una monja del hospital se pone en contacto por carta con Mina, detallándole la situación de su prometido, y le pide que se desplace hasta ese lugar para cuidarlo donde terminan casándose.

La novela presenta otros temas, como el papel de la mujer en la época victoriana, la sexualidad, la inmigración, el colonialismo y el folclore.

Hay un asunto judicial interesante en relación con el tema: Nosferatu, el vampiro (1922) es el primer film, que tiene como personaje a Drácula. Película silente dirigida por F. W. Murnau y con las actuaciones de Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder, Alexander Granach, Georg H. Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz, Max Nemetz y Albert Venohr. La cinta fue objeto de una controversia judicial; los productores no lograron conseguir los derechos de los herederos de Bram Stoker, quien creara al personaje de Drácula en el siglo XIX y consiguiendo la admiración de escritores como Oscar Wilde. Murnau no reparó en ello y adaptó lo más que pudo la historia, por ejemplo, el personaje central se llama conde Orlok, en vez de Drácula. De nada sirvieron los cambios, puesto que la viuda de Stoker logró demandar y ganar el juicio. La sentencia ordenó la destrucción de todas las copias, pero afortunadamente, algunas sobrevivieron e incluso llegaron a nuestros días. Para muchos, es la mejor adaptación de la novela de Stoker, al grado de que existe la leyenda, que el protagonista Max Schreck era en realidad un vampiro, argumento que manejó la película La sombra del vampiro (2000).

En 1992 se estrenó Drácula de Bram Stoker, película de Francis Ford Coppola, donde Keanu Reeves interpreta al abogado recién recibido que asesorará a Drácula, este personaje es quizá el que menos fue tergiversado de la novela original en la cual, a diferencia de la serie de Netflix, es en realidad uno de los héroes que terminan eliminando al vampiro, por lo tanto, no muere en la historia ni tampoco se convierte en un no-muerto. En la serie Van Helsing es la monja húngara de la novela, lo cual le da un toque de mayor inclusión a la mujer, puesto que en la novela se trata de un varón que es un doctor experto en combatir las ciencias ocultas. Algunos de los diálogos de Van Helsing en la serie son bastante afortunados, como, por ejemplo: “Soy como cualquier mujer casada sin amor que debe aguantar la situación por no tener una mejor opción”; se presenta a la heroína como una mujer sagaz, inteligente y muy estudiosa.

El género de terror puede ser muy interesante, puesto que en la mayoría de los casos lleva a un extremo la cuestión de lo humano a través de la dialéctica sobre lo inhumano o sobrehumano; por otro lado, se conserva la justicia poética aristotélica, pues normalmente las personas que sufren los embates de lo sobrenatural tienen alguna culpa que pagar, así que lo sobrenatural cumple una especie de función juzgadora e incluso, en algunos casos, restauradora del orden. En el caso que nos ocupa, el agente inmobiliario tiene una ambición malsana, que puede ser calificada de codicia, la cual lo llevará a la muerte.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Batman y sus estudios en Derecho



Este año se conmemora el 80 aniversario de la aparición de uno de los superhéroes más icónicos de la cultura pop, Batman. En el marco de dicha celebración recordamos que en marzo de 2011 Kathrin Lassila descubrió que Sal Amendola el historietista italoamericano publicó en 1974 "La noche del acosador" en Detective Comics # 439 (febrero-marzo) - la historia es de Steve Englehart- , justo en la última página, Bruce Wayne, aún con el traje de Batman llora frente al retrato de sus padres después de haber perseguido a unos bandidos que asesinaron a la madre de un niño. Del lado derecho aparece un diploma en derecho por la Universidad de Yale. Cuando Lassila llamó a Amendola para preguntarle el porqué dibujó aquella escena, él le respondió:
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 Kathrin Day Lassila
"Siempre pensé en él (Batman) como una doble personalidad. Como Bruce Wayne, un magnate liberal y Batman como un vigilante conservador ambos tan decididos a corregir los errores y poner fin a la injusticia"
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Sal Amendola

La elección por Yale fue algo fortuito, Amendola había visitado New Haven y pensó que ese era un lugar en el que cualquiera que quisiera estudiar derecho debería ir. Lasilla escribió en Yale alumni Magazine en el volúmen LXXIV, no. 4 "¿Por qué Batman fue a Yale?" que si bien a Batman siempre se le atribuyen conocimientos científicos avanzados, nunca se le había asociado al derecho, aunque se le considera uno de los grandes detectives de los comics, y suena lógico que sepa de crimonología y derecho. En la trilogía de Nolan incluso podemos ver un juicio y muchas referencias a la justicia como una antónimo de la venganza, justo como se muestra en esta historia en la que Batman se recrimina exactamente eso. 



Aquí el cómic en cuestión:

         


También se puede ver en Yale Alumni Magazine:
¡Santo Yali, Batman! Un secreto, conocido solo por unos pocos. oculto, como su verdadera identidad, durante muchos años. stands revelados! de Chid Kidd
Al parecer el bisabuelo de Bruce también fue a Yale: en un breve video clip de 1966 del episodio 33 del programa de televisión Batman protagonizado por Adam West. Vemos una fiesta en la sala de estar en Wayne Manor. Un caballero de cierta edad de aspecto distinguido señala un retrato en la pared sobre el sofá y le pregunta a tía Harriet:
- ¿Y ese es el abuelo de Bruce Wayne, la señora Cooper?
- "Su bisabuelo", responde ella.
La imagen es una pintura de un apuesto joven que vestía una camiseta de fútbol blanca con una gran "Y" azul marino en el frente. El caballero continúa:
- "Entiendo que fue seleccionado para Skull and Bones".
La tía Harriet responde: "¿Seleccionado?" Señor,  él fundó  Skull and Bones.