miércoles, 8 de enero de 2020

Drácula y el Derecho



Resultado de imagen para dracula netflix abogado
       
Con el estreno en Netflix de la miniserie Drácula el gusto por este personaje de la cultura popular se renovó. Obviamente llama la atención la aparición de un joven abogado que debe encargar de los asuntos legales, inmobiliarios del conde. En la nueva serie, mientras es vampirizado y sodomizado, casi al borde de sus fuerzas le reclama a su cliente la malignidad con la que se desenvuelve, el siguiente diálogo es maravilloso:

-          - Harker:  Es usted un monstruo
-          - Drácula: y usted un abogado, nadie es perfecto

Es así, en la novela del irlandés Bram Stocker de 1897, Jonathan Harker es un joven abogado inglés comprometido con Wilhemina Murray (Mina) se encuentra en la ciudad de Bistritz y debe viajar a través del desfiladero del Borgo hasta el remoto castillo del conde Drácula, en los Montes Cárpatos de Transilvania, una de las regiones más lejanas de la Hungría de esa época, para cerrar unas ventas con él. El abogado se queda como huésped del conde, el joven va descubriendo que la personalidad de Drácula es muy extraña: no se refleja en los espejos, no come nunca en su presencia y hace vida nocturna, también descubre que es un ser despreciable, ruin y despiadado que acabará convirtiéndole en un rehén en el propio castillo, donde también viven tres jóvenes y bellas vampiresas que una noche seducen a Jonathan y están a punto de chuparle la sangre, cosa que evita la interrupción del conde. Para evitarlo, Drácula les entrega un niño que ha secuestrado para que se beban su sangre. La madre del bebé no tarda en llegar al castillo para reclamarlo, pero el conde ordena a los lobos que la devoren. Finalmente, Jonathan Harker logra huir descendiendo por los muros del castillo, pero cae al río y es arrastrado por la corriente. Lo encuentran unas monjas en una abadía cercana, y posteriormente se aloja en un hospital de Budapest, donde se recupera de una fiebre cerebral sufrida a raíz de los terribles hechos vividos en la morada de Drácula. Una monja del hospital se pone en contacto por carta con Mina, detallándole la situación de su prometido, y le pide que se desplace hasta ese lugar para cuidarlo donde terminan casándose.

La novela presenta otros temas, como el papel de la mujer en la época victoriana, la sexualidad, la inmigración, el colonialismo y el folclore.

Hay un asunto judicial interesante en relación con el tema: Nosferatu, el vampiro (1922) es el primer film, que tiene como personaje a Drácula. Película silente dirigida por F. W. Murnau y con las actuaciones de Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder, Alexander Granach, Georg H. Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz, Max Nemetz y Albert Venohr. La cinta fue objeto de una controversia judicial; los productores no lograron conseguir los derechos de los herederos de Bram Stoker, quien creara al personaje de Drácula en el siglo XIX y consiguiendo la admiración de escritores como Oscar Wilde. Murnau no reparó en ello y adaptó lo más que pudo la historia, por ejemplo, el personaje central se llama conde Orlok, en vez de Drácula. De nada sirvieron los cambios, puesto que la viuda de Stoker logró demandar y ganar el juicio. La sentencia ordenó la destrucción de todas las copias, pero afortunadamente, algunas sobrevivieron e incluso llegaron a nuestros días. Para muchos, es la mejor adaptación de la novela de Stoker, al grado de que existe la leyenda, que el protagonista Max Schreck era en realidad un vampiro, argumento que manejó la película La sombra del vampiro (2000).

En 1992 se estrenó Drácula de Bram Stoker, película de Francis Ford Coppola, donde Keanu Reeves interpreta al abogado recién recibido que asesorará a Drácula, este personaje es quizá el que menos fue tergiversado de la novela original en la cual, a diferencia de la serie de Netflix, es en realidad uno de los héroes que terminan eliminando al vampiro, por lo tanto, no muere en la historia ni tampoco se convierte en un no-muerto. En la serie Van Helsing es la monja húngara de la novela, lo cual le da un toque de mayor inclusión a la mujer, puesto que en la novela se trata de un varón que es un doctor experto en combatir las ciencias ocultas. Algunos de los diálogos de Van Helsing en la serie son bastante afortunados, como, por ejemplo: “Soy como cualquier mujer casada sin amor que debe aguantar la situación por no tener una mejor opción”; se presenta a la heroína como una mujer sagaz, inteligente y muy estudiosa.

El género de terror puede ser muy interesante, puesto que en la mayoría de los casos lleva a un extremo la cuestión de lo humano a través de la dialéctica sobre lo inhumano o sobrehumano; por otro lado, se conserva la justicia poética aristotélica, pues normalmente las personas que sufren los embates de lo sobrenatural tienen alguna culpa que pagar, así que lo sobrenatural cumple una especie de función juzgadora e incluso, en algunos casos, restauradora del orden. En el caso que nos ocupa, el agente inmobiliario tiene una ambición malsana, que puede ser calificada de codicia, la cual lo llevará a la muerte.

martes, 7 de enero de 2020

Ciber Congreso - Música y Democracia - Lunes 23 Diciembre 2019 - TEPJF

lunes, 23 de septiembre de 2019

Batman y sus estudios en Derecho



Este año se conmemora el 80 aniversario de la aparición de uno de los superhéroes más icónicos de la cultura pop, Batman. En el marco de dicha celebración recordamos que en marzo de 2011 Kathrin Lassila descubrió que Sal Amendola el historietista italoamericano publicó en 1974 "La noche del acosador" en Detective Comics # 439 (febrero-marzo) - la historia es de Steve Englehart- , justo en la última página, Bruce Wayne, aún con el traje de Batman llora frente al retrato de sus padres después de haber perseguido a unos bandidos que asesinaron a la madre de un niño. Del lado derecho aparece un diploma en derecho por la Universidad de Yale. Cuando Lassila llamó a Amendola para preguntarle el porqué dibujó aquella escena, él le respondió:
   Resultado de imagen para Kathrin Lassila Yale
 Kathrin Day Lassila
"Siempre pensé en él (Batman) como una doble personalidad. Como Bruce Wayne, un magnate liberal y Batman como un vigilante conservador ambos tan decididos a corregir los errores y poner fin a la injusticia"
Resultado de imagen para sal amendola
Sal Amendola

La elección por Yale fue algo fortuito, Amendola había visitado New Haven y pensó que ese era un lugar en el que cualquiera que quisiera estudiar derecho debería ir. Lasilla escribió en Yale alumni Magazine en el volúmen LXXIV, no. 4 "¿Por qué Batman fue a Yale?" que si bien a Batman siempre se le atribuyen conocimientos científicos avanzados, nunca se le había asociado al derecho, aunque se le considera uno de los grandes detectives de los comics, y suena lógico que sepa de crimonología y derecho. En la trilogía de Nolan incluso podemos ver un juicio y muchas referencias a la justicia como una antónimo de la venganza, justo como se muestra en esta historia en la que Batman se recrimina exactamente eso. 



Aquí el cómic en cuestión:

         


También se puede ver en Yale Alumni Magazine:
¡Santo Yali, Batman! Un secreto, conocido solo por unos pocos. oculto, como su verdadera identidad, durante muchos años. stands revelados! de Chid Kidd
Al parecer el bisabuelo de Bruce también fue a Yale: en un breve video clip de 1966 del episodio 33 del programa de televisión Batman protagonizado por Adam West. Vemos una fiesta en la sala de estar en Wayne Manor. Un caballero de cierta edad de aspecto distinguido señala un retrato en la pared sobre el sofá y le pregunta a tía Harriet:
- ¿Y ese es el abuelo de Bruce Wayne, la señora Cooper?
- "Su bisabuelo", responde ella.
La imagen es una pintura de un apuesto joven que vestía una camiseta de fútbol blanca con una gran "Y" azul marino en el frente. El caballero continúa:
- "Entiendo que fue seleccionado para Skull and Bones".
La tía Harriet responde: "¿Seleccionado?" Señor,  él fundó  Skull and Bones.


lunes, 24 de junio de 2019

Toy Story: Filosofía, política y derecho

Resultado de imagen para toy story

Para José Emilio

Terminó la saga "Toy Story" y con ella una narrativa y un pequeño universo, con valores, ideas e imágenes sobre la vida. Incluso sobre la política y el derecho. Quizá pasa un poco desapercibido el hecho de que se trata de un colectivo de juguetes que a lo largo de 4 historias, van despidiendo a algunos de sus miembros, recibiendo a otros y reencontrándose a unos más; todo ello en el maro de una organización social que ha funcionado bien dentro de la trama.

Desde 1995, los juguetes tienen a un líder, Woody, el vaquero, quien los agrupa y organiza en torno a una especie de asambleas donde cada juguete tiene una participación en la toma de decisiones; Slinky el perro-resorte ayuda a Woody a convocar y funge como su representante en su ausencia. El señor Cara de Papa y Ham son dos suspicaces colaboradores pero son muy críticos e incluso algunas veces, disidentes. 

En la primera película Woody cuenta además con el apoyo de pequeños soldados que hacen las tareas de inteligencia para el grupo; y no tienen empacho de relevarlo de sus funciones cuando atenta contra el recién llegado Buzz Lightyear, quien se presenta como alguien que le puede disputar el puesto de líder a Woody. El vaquero tendrá que aprender a lidiar con sus emociones (envidia) y a trabajar más en equipo, mientras enseña a Buzz el valor de la lealtad. El personaje del guardián espacial puede ser leído como alguien formal y con sesgos de formación militar, sin embargo, a lo largo de esa primera entrega demuestra tener mucha capacidad de apertura y hacen una genial mancuerna él y Woody, lo que puede verse de manera más cabal en la última película. 

De esa primera película podemos analizar además el castigo que le imponen a Woody cuando piensan que ha desaparecido Buzz, se trata de un exilio que entendemos es uno de los castigos más duros para un juguete. Incluso cuando hay posibilidad de rescatarlo del cuarto del niño Phillips quien lo iba a destruir, tampoco lo hacen porque están convencidos de su culpabilidad. Tal vez extrañamos el debido proceso, aunque alguien podría decir que había pruebas contundentes pero no estaban apegadas a la realidad, así que se trata de un pequeño linchamiento, un intento de magnicidio en contra de Woody, que si bien era un líder un poco egoísta respecto de los afectos de Andy, si procura que los juguetes se mantengan íntegros.

Con los nuevos largometrajes vinieron otros ejercicios de poder y derecho. Aparece Jessie, la vaquerita, la versión femenina de Woody, muy valiente, incluso a pesar de su claustrofobia, una lideresa muy solidaria. 

Es la tercera entrega la que más ejemplos nos da de ejercicio de poder; la figura dictatorial de Lotso es fantástica en este sentido, un oso de peluche que huele a fruta, de entrada algo que simboliza cosas buenas, además se le representa como alguien de experiencia, porta un bastón por los avatares que ha pasado en la vida, parece inclusivo y democrático pero en el fondo no lo es. Se rodea de un grupo de juguetes, todos de género masculino, que le sirven de guardia personal y ejecutan sus ordenes sin chistar, tienen un control panóptico a través de un mono sobre la Guardería Sunnyside y aterrorizan a sus detractores; en el sistema que dirige Lotso hay un casino clandestino, una cárcel e incluso métodos de tortura, pues los juguetes disidentes son enviados a la "caja de arena" del patio como un castigo muy duro. seguramente se ha desecho de juguetes incómodos como lo hace saber el personaje del "Teléfonito". Lotso opera a través de las falsas promesas, el discurso, la manipulación y el engaño; no hay mecanismos para contrarrestarlo; los juguetes de Bonnie, en especial "Sonrisas" le dicen a Woody sobre la terrible situación del lugar y del gobierno despótico de Lotso con la frase "De ahí nadie sale". Con la desaparición de Lotso observamos una sociedad más horizontal y organizada en la que las tareas peligrosas y difíciles (El salón oruga) son realizadas bajo un programa general y no como castigo o ghetto; de hecho podríamos decir que hay un ejercicio más democrático. De todo esto nos enteramos en los créditos; el arenero ahora es un centro recreativo, al parecer Ken y Barbie son una especie de administradores, y todo es fiesta, aunque el mono sigue vigilando las cámaras.

Ya desde la tercera película pero con mayor énfasis en la última, Dolly, la muñeca de trapo, es un personaje femenino que tiene las funciones de gobierno en el cuarto de Bonnie, y lo hace con bastante fortuna. Al parecer, esta función recae en el juguete favorito, aunque Bonnie constantemente cambia de juguete, lo que hace suponer, que Dolly cuenta con el respaldo y la autoridad moral para llevar las riendas, siempre escuchando a sus compañeros como es el caso del propio Woody, los críticos Buttercup y Señor Espinas, Buzz Lightyear y Jessi. No pasará desapercibido para nadie el hecho de que Woody seda su lugar como comisaria a Jessie, quien ya representa en las historias de Bonnie este papel. 

Betty, llamada en la cuarta película Bo Pitt, es otro personaje interesante, es la dirigente del grupo de juguetes perdidos - o más bien liberados- es enérgica pero a la vez indulgente y solidaria; el amor hace cambiar a Woody su sistema de pensamiento, en esta nueva vida será un personaje secundario, aunque ciertamente la vida con Bonnie no le auguraba más participación, pero es bueno siempre cambiar de opinión para mejorar en la vida. Hay otro personaje femenino en esta cuarta entrega, se trata de Gaby Gaby que en principio parece el antagónico de la historia y gobierna la tienda de antigüedades con un ejercicio muy similar al de Lotso, pero que al manifestar sus reales intensiones en cierto modo sede un poco, aunque no sin dejar de herir seriamente a Woody, que a través de un acto altruista renuncia a su caja de sonido, e incluso la ayuda a mejorar su vida.

Woody ha transitado por diversos sistemas de gobierno, ha sido parte de ellos, se ha visto involucrado en la creación de normas, le ha tocado asistir a asambleas y conciliaciones; ahora se ha jubilado y dedicará su vida a recorrer el mundo al lado del amor de su vida, además, ayudando a otros juguetes a conseguir un niño que los quiera; es el premio para un gobernante justo y sabio. 


miércoles, 27 de marzo de 2019

El derecho al perdón

Imagen relacionada

Todos tenemos a alguien a quien perdonar y podemos ser perdonados por alguien. Los países y las sociedades de igual manera. También es cierto que hay personas a las que les es más fácil hacerlo -tanto perdonar como pedir perdón- y otras, más orgullosas, que les cuesta mucho trabajo o que incluso les es imposible. Tanto para el emisor como el emisario, comporta procesos de toma de conciencia y reforzamiento de la identidad; por ello no es un asunto menor. 

En cualquier caso, el perdón, es un ejercicio que conlleva muchísima responsabilidad. Por un lado implica reconocer que algo estuvo mal y eso supone que eventualmente pueda existir un resarcimiento del posible daño, una compensación o incluso una sanción; en ese momento las posiciones se invierte el ofensor ahora es vulnerable ante el ofendido. Todo esto que digo, sólo es posible en un contexto en el que el perdón es honesto; porque como todo en este mundo, puede pervertirse, y entonces el perdón buscado se vuelve venganza. 

Nada sencillo hay en estos procesos en los que se involucra, memoria y olvido; sobre todo si se instrumentalizan, o peor aún se busca revertirlos para obtener beneficios personales. 

Por eso insisto en la oportunidad y la responsabilidad. Cuando se tiene de manera fehaciente la oportunidad de pedir perdón y recibirlo, se trata de un momento sublime llamado reconciliación; en las culturas ancestrales estos procesos son necesarios para continuar una vida tranquila; el resultado es la paz; algo muy difícil de lograr pero no por ello, algo a lo que podamos renunciar; es como la justicia o el bien común. Los wixárika por ejemplo, consideran una enfermedad el que una persona esté resentida con algo o con alguien; una enfermedad del corazón que impide vivir bien. Nuestra calidad de vida está condicionada al perdón y la reconciliación. La llamo oportunidad porque muchas veces la persona en cuestión no quiere ser perdonada o no quiere pedir perdón; en ambos casos me parece que pierden una gran oportunidad, pues de alguna manera ponen en peligro su integridad emocional.

La responsabilidad en cambio, está en identificar las acciones que tendrán que acompañar el perdón; digamos que a partir del mismo se detona un encadenamiento, había un nexo negativo entre el ofensor y el ofendido ahora tendría que haber un nexo positivo y no generarse un nuevo nexo negativo, en términos de venganza.

La parte más complicada de los procesos de perdón es la toma de conciencia. Muchas veces el ofensor puede considerar que sus acciones no son lo suficientemente lesivas que merezcan pedir perdón, o tengan suficientes argumentos para justificar sus acciones; es aquí donde los filósofos han recomendado un ejercicio de "introyección imaginativa", le han llamado también empatía; sensibilizarse; ciertamente hay riesgos de hipersensibilidad, pero me parece que son la excepción; en cualquier caso, como expliqué arriba, la oportunidad está ahí al alcance de la mano de quien puede pedir perdón y continuar su camino; el ejercicio de imaginarse como el otro, jamás hará daño, y, por el contrario, nos acercará más a la humanidad, a lo humano, y, por tanto, al conocimiento de nosotros mismos.

Tampoco creo que sea exagerado pensar en ofensores indirectos y/o ofendidos indirectos. Alguien con quien tengo algo en común en algún modo, ofendió a alguien más ¿qué de malo hay en solidarizarse en el perdón? insisto, es una gran oportunidad para mí, para fortalecer mi identidad, para conocer al otro, para conocerme a mí.

El perdón es un acto absolutamente contrario a la prepotencia, requiere de una sabiduría peculiar, de una sabiduría práctica diría yo; conlleva una actitud distinta, si hay implícito un preconcepto de superioridad y una necesidad de perpetuar un stato quo, difícilmente habrá perdón, se apelará entonces al trauma; se revictimizará al ofendido diciendo que en una sociedad liberal, el hecho de que alguien se sienta ofendido es su propio problema, que ha de superar tal condición con sus propios medios.

Saber a quien se ha ofendido, ese asunto depende de la ética y la generosidad de cada quien.  

Pedir perdón y saberlo aceptar puede verse como debilidad pero requiere en realidad mucha fortaleza.

miércoles, 6 de marzo de 2019