lunes, 17 de febrero de 2014

La Corte Interamericana de Derechos Humanos: El Hogwarts latinoamericano




 
 
Como toda crítica culturológica, ésta no incide necesariamente en el funcionamiento de la institución en cuestión, sino en el imaginario colectivo que se va generando en determinada cultura a partir de la operatividad de dicha institución. En este caso la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) –aunque en realidad debiéramos hablar del Sistema Interamericano de Derechos Humanos- constituye un conjunto de ideas e imágenes en el operador jurídico de la región que es digno de analizarse.

 Ya algunos autores han insistido que el derecho compone un sistema de normas que detonan ciertas actividades en el ámbito social, pero también existe un componente aspiracional, desde Platón en el denominado Mito de la Caverna hasta el concepto de evocatividad del derecho e Carl Sunstein o la Constitución como cultura de Häberle, es claro que existe una proyección social sobre lo que nos gustaría se ordenara, se tutelara, se castigara e incluso se premiara, todo este universo de expectativas jurídicas se entremezcla con otro tipo de expectativas sociales, morales, intelectuales, etc.; incluso podríamos hablar de un umbral de satisfacción social, es más, podría analizarse que sucede cuando ese umbral no se supera, en fin, que en este caso específico utilizaremos a la CIDH como un ejemplo para hacer el ejercicio que hemos esbozado y para ello lo haremos pensando en el caso mexicano.

Ciertamente México ha tenido presencia en el Sistema Interamericano y especial en la Corte desde hace algunos años, pero el boom se dio a partir de las reformas de junio de 2011, cuando supuestamente se constitucionalizó el tema de los derechos humanos, aunque es evidente que este tema ya estaba desde antes en la Constitución, sin embargo fue en 2011 cuando comenzaron a abundar los foros, los cursos y las publicaciones en este tenor, la sensación era que un nuevo ordenamiento iba a regir en nuestro país y que era necesario conocer sus reglas de operación, de ahí iniciaron los debates sobre los Tratados Internacionales, sobre su ubicación en la jerarquía normativa, sobre número, sobre su naturaleza, sobre su contenido, sobre las reglas para su interpretación, etc., etc.; pero también dio inicio una gran preocupación por los organismos encargados de aplicar esta nueva normatividad, seguramente fue el Caso Radilla –aunque hay otros muchos casos que involucraron a México- el que empeoró/mejoró las cosas, una condena al Estado mexicano sonaba a algo importante, esta sentencia provenía de la CIDH, eso propició en el imaginario del abogado mexicano el surgimiento de una serie de expectativas que han llevado al operador jurídico de este país desde la euforia hasta la ansiedad.

La CIDH parece un lugar lejano, mítico en el que se definen y se da contenido a los derechos humanos, parece hasta cierto punto un castillo en el que se establecen hechizos y se hace magia para dotar de misticismo lo que de ahí sale, la sesión especial que la Corte realizó en el país contribuyó aún más a esto, pues como en un comicoon los fanáticos pudieron finalmente estar en contacto con sus ídolos y mirar como la magia si es posible.

Jan Assman, importante egiptólogo ha demostrado como en la cultura occidental ha permeado la idea de justicia proveniente de la mitología egipcia, en un juicio deben coincidir tres elementos representados en dos deidades que componen un matrimonio: Maat y Toth, la primera diosa de la justicia, el segundo dios de la magia y la escritura; el proceso está enmarcado por un texto mágico que sólo puede ser leído por un mago quien los actualiza, o quien por medio de la enunciación de fórmulas mágicas castiga, premia o indemniza a los actores del juicio.

Los derechos humanos han adquirido una dimensión sobrenatural que les viene de la búsqueda incesante del ser humano de “superioridad”, de “justificación” por cierto de la misma raíz de justicia, esta búsqueda en la filosofía clásica es irrenunciable (heurística) y necesaria de ahí la parte aspiracional del derecho, el peligro es no distinguir entre la expectativa y la realidad o pensar que se ha llegado a lo más alto cuando en realidad seguimos en el camino.

jueves, 6 de febrero de 2014

Los Flashmob y el derecho ¿esbozos de sociedad civil?


 

 
Un grupo de desconocidos son convocados a través de redes sociales para reunirse en un lugar determinado o desde el lugar en el que se encuentran emprender una "misión" actividad determinada, es decir, desconocidos que trabajan en equipo y logran objetivos comunes, si bien es cierto muy temporales. Luego incluso pueden dejan de ser desconocidos porque ya pertenecen a una pequeña comunidad virtual (e-group) a través de la cual son convocados para nuevas misiones. Se trata de un movimiento conocido como "flashmob".

Los flashmobs fueron planteados a nivel teórico por el sociólogo Howard Rheingold, en su libro Smart Mobs: The Next Social Revolution en el 2002. Rheingold predecía que la gente usaría las redes sociales para organizarse. Un año después, Rob Zazueta tratando de aplicar las teorías de Rheingold, creó la página web Flocksmart.com en la que por primera vez los denominados mobbers comenzaron a convocar a eventos masivos. El primer flashmob se dio en Manhattan el 3 de junio de 2003 organizado por Bill Wasik, editor de Harper’s Magazine, y aunque fue un fracaso el artículo que el mismo Wasik publicó en la mencionada revista en 2006, significó un precedente importante.
 
A partir de entonces los flashmob se han extendido por todo el planeta a veces sólo con fines lúdicos, otras como manifestación de resistencia civil e incluso para efectos comerciales. Los sociólogos hacen sus hipótesis tal vez se trata del astío de las tribus urbanas que buscan nuevas actividades, seguramente es un éxito que pueden atribuirse las redes sociales e incluso hay un cierto halo de hipsterismo pues se prescinde de los mass media y la sociedad civil usa los recursos que tiene a su alcance. Como ya se habrá podido intuir, estos movimientos pueden ser utilizados para fine altruístas y positivos pero también pueden manipularse facilmente o caer en la vanalización y el absurdo (como de hecho ya ha sucedido) podríamos pensar en una ética pública que pudiera de algún modo inundar también estos espacios que finalmente son espacios de organización civil donde se dan reglas, quizá efímeras pero que tienen un contenido jurídico de cultura popular susceptible de ser analizado.

martes, 24 de septiembre de 2013

HOMBRE-SOCIEDAD-NATURALEZA




Por Comité de Asesores Pares de la Facultad de Derecho Mazatlán
Universidad Autónoma de Sinaloa
 
El hombre es un ser contradictorio por naturaleza y en su estado daña a todos aquellos seres que están en su entorno incluyendo su especie.
            La Tierra es tercero desde el Sol y quinto en cuanto a tamaño de los ocho planetas principales. La distancia media al sol es de 149.503.000 km. Este es el único astro conocido que tiene vida dentro del sistema solar, aunque algunos de los otros tienen atmósferas y contienen agua.  Dicho cuerpo celeste tiene una edad aproximada de 4.650 millones de años, durante el cual diversos procesos se dieron, desde la estructuración de la masa terrestre, hasta el surgimiento de la vida.
            El planeta Tierra alberga diversas clases de seres vivos, de entre las cuales se encuentra una específicamente dotada de racionalidad, “el hombre”. Esta singular especie para alcanzar esta facultad tuvo que atravesar por diversos procesos evolutivos hasta llegar a la actualidad, adquiriendo una condición racional, capaz de organizarse, con sistemas implementados que facilitan su convivencia, progreso y bienestar.
            “Desde sus orígenes el hombre, existe y coexiste en colectividad” (Cisneros, Armando, José Sánchez Delgadillo y Manuel Reyes Tamayo. 175)  el hombre es un ser social por naturaleza y concebir el aislamiento como forma de vida resulta inimaginable.
            Sin embargo en esta sociedad contemporánea surgen diversos fenómenos sociales que aquejan la individualidad del sujeto, dado que se pierde en la masa y cae en problemas como el aislamiento, violencia, etc., los cuales lo llevan a que atente contra su propia vida (esto también pone en riesgo a los demás) e inhibiendo su desarrollo integral, ocasionando que le resulte difícil sobresalir en un ambiente en la cual día con día el grado o grados de exigencia es cada vez mayor, impulsando a que adopte nuevos conocimientos y el problema no radica en la exigencia, sino en los medios a los cuales acudir para solventar dicha petición.
            El sistema implementado, no abastece de los medios necesarios a la sociedad para que esta progrese. Es entonces que el hombre, quien en un principio habiendo alcanzado la facultad racional, y los medios (comunicación) adecuados para dirigirse a los suyos y a los que no lo son, se vuelve incompetente para establecer una relación exitosa, dado que esta habilidad, surgida a partir de la razón, se deteriora con el uso inadecuado de la capacidad racional, esto, aquejado por los problemas sociales tales como el hambre, la seguridad, la igualdad, la vida, etc. y llevados por los mismos, caen en guerras y demás acciones que minimizan la facultad pensante del hombre y le dan prioridad a la acción más que la razón.
            Ahora bien, si resulta entonces un fracaso la relación que adopta el hombre ante los hombres, ¿Cómo pretende entonces establecer una vinculación con otros seres que no son de su especie?...  es por ende que al pretender esto con los demás y su naturaleza misma, esta termina aniquilada en el peor de los casos.
            El dualidad del hombre en cuanto crear y destruir en el proceso es complejo… ¿Cómo es posible que, contando con raciocinio actué de manera contradictoria?... es inaceptable para esta especie se adopte comportamientos irracionales,  y más aun cuando se presume ser racional.
            No es permitido contamine el aire, el agua, la tierra, y más aun le arrebate la vida a los demás seres que son considerados por la humanidad como inferiores, estos no son culpables de su condición intelectual y de la absurdez del humano que en su ego, busca remedios para solventar sus carencias y así lograr su verdad, esa perfección ajena a él. Resulta entonces inadmisible que el hombre se haya situado en un sistema estrictamente organizado, surgida a partir de sus necesidades, de su evolución intelectual en la que las normas son de vital importancia para garantizar la seguridad a todos aquellos que están dentro de la sociedad, en la que él es primero… y contando con raciocinio actué de manera contradictoria, dañando el planeta y deteriorando la vida misma.
            Este singular ser, dotado de racionalidad, es irracional, sus acciones son evidencia de ello, ya que RAZONA, DICE Y ACTUA de manera contradictoria, sus ideas no van acorde con sus palabras y mucho menos con sus acciones, claro ejemplo de ello es cuando las naciones entran en conflictos, y evaden el dialogo dándole mayor importancia a las armas mas que a las palabras.
            Es entonces obligación del hombre, siendo el único ser racional en este planeta quien debe estar al servicio de los seres no pensantes para así preservarlo, dado que el hombre primordialmente, necesita de los otros seres para poder sobrevivir, necesita de proteínas, lípidos, vegetales, H2O, oxigeno, etc. y esto no está dentro de su ser… está afuera, y si lo que es extraño a él se extinguió por sus acciones no pensadas, ¿Entonces qué hará?, no podrá hacer nada, más que esperar su muerte y la de su especie.
            Es por ello que hago hincapié en la salvaguarda de la integridad silvestre y los recursos naturales, pues si el hombre actúa de manera irracional y continua con dicho estilo de vida… tarde o temprano terminara con la vida y la suya misma, como lo está haciendo actualmente, destruyendo bosques, contaminando aguas, deteriorando la calidad del aire, volviendo infértil la tierra, etc. disminuyendo la vida misma, todo esto con un fin mercantil, el de producir y obtener ganancias mayores, para así situarse en un nivel “aceptable” ante la sociedad y ser “respetable”, por lo que tiene más que por lo que es.
            Y es aquí donde creo todo sujeto presenta problemas existenciales al tratar de solventar sus carencias del pasado con acciones reprobables en el presente, mismas que fueron cultivadas en la sociedad.
            Sin embargo no todo respecto la relación existente entre el hombre-naturaleza es mala. Caben dentro de este mundo seres que actúan con raciocinio y establecen vínculos con los que no lo son de su clase, con base a su sentido común. Entes con sentido humano, que conocen lo bueno y lo malo, según la cultura general que indica ciertas acciones como aprobatorias y otras que no, (como el homicidio, la violación, el ecocidio, etc.) estos seres comprometidos con la vida, buscan el bienestar, efectuando acciones que buscan disminuir  la contaminación ambiental, resaltando la relación reciproca que existe entre su especie y la ajena a él,  buscando hacer conciencia de las labores  nocivas que el humano realiza sobre el planeta y la vida misma, así como las graves consecuencias que esto le traerá en un futuro para si y a las demás formas existentes, pues claras son las muestras de que el hombre daña a la vida, alterando los cambios climáticos, volviéndolos mas severos día con día, volviendo infértil la tierra, extinguiendo vidas, etc.
            Haciendo entonces mención de seres que trabajan para lograr un mejor mundo, en el cual se respete la existencia silvestre y el uso racional de los recursos naturales, tenemos EARTH ACTION, AMIGOS DE LA TIERRA, GREENPEACE INTERNATIONAL, PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE (PNUMA), FONDO MUNDIAL PARA LA NATURALEZA (WWF), entre otras más.
            Ahora bien, así como no está del todo perdida la relación del hombre con la naturaleza ya que implementa acciones que buscan mantener el equilibrio entre su especie y las demás para así coexistir juntamente, cabe decir que tampoco está perdida la relación del hombre ante la sociedad… dado que este sujeto contando con raciocinio, implementa mecanismos que propician una relación, si bien no llega a ser exitosa siempre por la diversidad ideológica, establece límites para que no caiga en conflictos ante los demás, y resguarde la integridad de los sujetos y así mantenga a la sociedad unida.
            El humano como elemento vital para la constitución de la comunidad, sujeto a leyes y demás mecanismos que esta implemente por el bien común, busca opciones a las cuales acudir para solventar sus carencias, aunque muchas veces no sean las más apropiadas, recurriendo a la violencia, el homicidio, la violación, el secuestro, robo, etc. y estos problemas complican la existencia del individuo, situándolo en un punto en el que más que vivir, tiene que sobrevivir, remontándonos a épocas en las cuales las leyes aun no surgían y estaba aun este ser pensante en proceso evolutivo para alcanzar dicha facultad racional.
            Sin duda alguna, el hombre, siendo un ser pensante/social, presenta diversos problemas que le aquejan e inhiben su desarrollo, que aunque estando dotado de raciocinio actúa de manera contradictoria, complicando las relaciones con sus iguales y con los otros seres vivos con los que interactúa, alterando la vida hasta extinguirla.

Bibliografía
Glorier. El Nuevo Tesoro de la Juventud: El Libro de la Ciencia.XVIII. México: Cumbre, S.A., 1984. (7-16)
Cisneros, Armando, José Sánchez Delgadillo y Manuel Reyes Tamayo. Filosofía: Las relaciones hombres-sociedad.  Villa Ledon 2973, Culiacán, Sinaloa. Escobar Editores. 2010. 175

jueves, 25 de julio de 2013

La importancia de fomentar la investigación jurídica en los estudiantes universitarios


Por Griselda Samaniego Albarrán
 
La investigación jurídica en México debiera resultar muy importante no sólo para los académicos, maestros o doctores en Derecho, sino para los estudiantes de la carrera universitaria, ya que es a partir de su formación, que debe fomentarse la curiosidad por el saber y el conocimiento jurídico, de ahí deriva la necesidad de guiar al estudiante para que él mismo, por medio del autodidactismo, vaya descubriendo a través de la investigación, aquello que más le interesa aprender, o en su caso solucionar, de acuerdo con su propio criterio y conocimientos previamente adquiridos.
            Así mismo, es relevante destacar que en la actualidad, el Derecho ha sufrido diversos cambios, pasando del estudio deontológico documental del mismo, a un estudio más asequible, el cual da paso cada vez más a la interdisciplinariedad del Derecho y el dejar de lado a la ley como única fuente, dándole cabida a la costumbre y a los fenómenos sociales como fuentes del Derecho, los cuales son los que le dan vida a nuestra sociedad, de igual manera más comprensibles para la mayoría de los gobernados, que la ley y sus complejos términos jurídicos difícilmente comprensibles para personas no letradas en Derecho.
Por lo que derivado de lo anterior, es de concluirse que el trabajo del estudiante no se centra únicamente en las aulas, es importante una labor de implementación de la investigación jurídica en las facultades, no sólo por el placer y satisfacción que para algunos conlleva la investigación como tal, sino debido a que la realidad del Derecho en México es extremadamente cambiante, hoy más que nunca debido a los avances tecnológicos y a la globalización que sufren los países hoy en día, por lo que sin duda alguna hay que adentrarse en el estudio del mismo, haciendo trabajos de investigación y análisis para así poder llegar a comprender e interpretar el Derecho con la finalidad de darle a la sociedad una convivencia y organización más armónica y eficiente.
Visita el blog de la autora de esta entrada:

LA JUSTICIA NO DISCRIMINA… ¿POR QUÉ TÚ SI?


Por Armida F. Lobatos Fernández
 
En el artículo 1, último párrafo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se prohíbe cualquier tipo de discriminación y da una lista de algunas de las diferentes situaciones que pueden suscitar a su aparición. Una declaración similar encontramos en el artículo 14, fracción X, inciso b de la Ley de establecimientos mercantiles del Distrito Federal donde se observa una sección en donde se le exige a todos los negocios contar con un “particular” letrero que debe decir “En este establecimiento no se discrimina por motivos de raza, religión, orientación sexual, condición física o socioeconómica ni por ningún otro motivo”.
            Es curioso el hecho de que se obligue a los comerciantes a reafirmar por medio del señalamiento esta “declaración”, que consta ya en el primer ordenamiento de la Carta Magna de nuestra Nación. ¿Por qué es necesario recordarle a la ciudadanía que no se les tiene permitido bajo ninguna circunstancia discriminarse entre ellos? ¿Por qué nos es tan difícil sentir empatía por nuestros semejantes? Son cuestiones bastante confusas de dar respuesta.
 
 

En la imagen superior observamos una foto de la majestuosa Teotihuacán, lugar emblemático de nuestra cultura. Mismo que he considerado idóneo para representar nuestros principios como Nación. Dentro de la cual observamos diversas imágenes que representan a las diferentes tipos de personas que existen y los variados grupos en los que se desarrollan. Encontramos secciones con diferentes tipos de religión, empleos, nacionalidad, idioma, tradiciones, preferencia sexual, origen étnico, nivel social, personas con capacidades diferentes; pero todos con una constante son seres humanos.
            Lo que se representa es a una población donde existen diferentes personalidades dentro de una misma colectividad; ósea, donde todos conviven de manera general, a pesar de los diferentes intereses que tienen entre ellos. Tal como es nuestra sociedad. La gran mayoría de la personas aparenta que este tema esta pasado, algunos hasta se escandalizan al escuchar la palabra “discriminación”; sin embargo todos conocemos más de un caso de segregación, pero nunca nadie admite ser un discriminador. Incluso sin saberlo podemos llegar a ser los causantes de un abuso, justificado tras la costumbre.
            Vivimos dentro de una gran simulación de igualdad social. Absolutamente nadie quiere ser discriminado por ninguna situación, esto es contrastante si consideramos que muchas veces incluso nos discriminamos a nosotros mismos. Los estereotipos marcados por la sociedad nos hacen pensar y sentir que somos “inferiores” cuando en realidad solo somos diferentes. La segregación hacia otros seres humanos es un reflejo de nuestras propias inseguridades.
            Por ejemplo para poder pertenecer de manera plena a un grupo debemos rechazar al contrario y para ser un líder los demás deben ser separados para fungir como súbditos. Por lo que es indiscutible que no todos podemos ser “iguales”, si lo fuéramos viviríamos en una utopía, en lugar de nuestro “mundo” en el que necesariamente existen divisiones sociales. Sin embargo, lo anterior no significa que tengamos permitido en algún momento atentar contra la dignidad humana o perjudicar los derechos y libertades de las personas, porque si lo hiciéramos sería considerado discriminación.
            La legislación es clara y precisa al prohibir cualquier tipo de discriminación, pero ¿podrá algún día la sociedad acatar dicho ordenamiento? Ciertamente solo lo conseguirá de manera plena cuando la manera de pensar de la sociedad se modifique. Eleanor Roosevelt dijo “nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”. A lo que yo agrego que nadie puede discriminarte, si tú no has sido tu propio discriminador anteriormente.
            El hecho de que siga existiendo rechazo de cualquier tipo hacia diferentes grupos sociales está en nuestras manos. El secreto para terminar con la discriminación, es que primero nos aceptemos y estemos orgullosos a nivel personal de lo que somos, de esta forma no podremos despreciar a otros por lo que son.

jueves, 18 de julio de 2013

Los casos realmente trágicos en el derecho


Nos ha quedado de la herencia dworkineana la idea de que los casos controvertidos del derecho pueden ser de dos tipos, los fáciles y los difíciles, son estos segundos los que requerirán de un desarrollo argumentativo complejo y arduo que además no terminará por convencer a todos pero al menos se presumirá realizado bajo los parámetros de racionalidad y justeza.

Podríamos agregar que incluso hay casos “más” que difíciles a los cuales Atienza ha llamado trágicos, sin embargo, lo trágico no está en los casos sino en el presupuesto mismo del derecho concebido como una lucha en la que hay un perdedor y un vencedor, la tragedia parecería que se tratara en el determinar quién será el perdedor, quien normalmente tiene mucho que perder y de ahí la tragedia.

Pero si consideramos realmente la naturaleza lírica del derecho como tragedia, tendríamos que ir más allá pues la tragedia implica muchas otras cosas, en principio se presenta como una narración determinista en la que es imposible evitar el dolor, el cuál debe ser administrado y repartido de la manera más equitativa, pero nadie se salva, la narración que de ahí procede es violenta en todos los sentidos, los involucrados en una tragedia de enfrentan a un destino inevitable y misterioso que a veces es imposible describir en parámetros de la lógica convencional por lo que hay que recurrir a la poesía y a muchas, muchísimas alegorías y lo más interesante, siempre hay un holocausto, una víctima propiciatoria, un sacrificio enorme.

 
 
En términos conceptuales se trataría de asociar hybris con dike, recordemos que desde Hesiodo, dike que simboliza al derecho se antepone a eris, bía e hybris, la pendencia, la violencia y la desmesura, el derecho en principio se contrapone a estas fuerzas, fue Solón quien consideraba que no se trata de contrarrestar estas fuerzas sino más bien de alinearlas al derecho, lo cual supone conocerlas y operarlas, claro está que Solón era un gobernante, la enunciación contemporánea de este planteamiento fue hecha por Weber a través de su concepto de violencia legítima, el Estado es un organismo encargado de operar el derecho pero también la violencia, siempre y cuando esto se haga dentro de un marco legal, lo cual da como resultado la icónica figura del Estado de Derecho, sin embargo, el uso de la violencia siempre genera violencia, heridas y víctimas, que por mucho tiempo el Estado desconoció en el sentido de poder reparar sus errores.

El someterse al derecho supone ya una violencia, renuncias y sacrificios, pero en general el ordenamiento jurídico entendido como pacto social, implica daños colaterales y holocaustos necesarios, es decir, una tragedia en la que la hybris debe ser administrada, de modo tal que no sea ni tan evidente, ni tan desproporcionada que lleve a los ciudadanos a una revolución. Y ya que habrá daños colaterales lo mejor es que estos sean orientados desde inicio a los enemigos de la patria, o al menos hacer creer que serán estos daños recaen sobre los elementos perniciosos de la sociedad.    

El derecho entonces en términos generales nos ofrece muchos casos trágicos en tanto que al ser operado por seres humanos falibles necesariamente llevará a injusticias en las que inocentes serán inculpados, obviamente se espera que en la medida de lo posible estos errores sean lo menos, sin embargo la historia nos ha demostrado que normalmente la excepciones se vuelven regla (en la famosa tesis histórica de Walter Benjamin) los gobiernos han aprendido a revertir el contrato social a su favor, es difícil determinar sino no es que son más los errores que los aciertos, en este tenor de ideas los jueces, y en general todas la autoridades involucradas en la toma de decisiones, serían parte de este juego trágico, no importa la decisión que tomen ya está de antemano presupuestado un número hipotético de casos que tendrán que constituirse en sacrificio para que dicha sociedad siga funcionando.

martes, 16 de octubre de 2012

Lo humano en el derecho



Por José Ramón Narváez H.
 
 
Podría parecer una obviedad el decir que el derecho tiene que ver con lo humano, pero curiosamente no lo es, tan no lo es que insistimos en crear mecanismos denominados humanos para enfatizar que el derecho debería ocuparse del tema, y es que en realidad por mucho tiempo el derecho se ha ocupado de muchas cosas menos de los humano. Los ejemplos podrían multiplicarse, desde el derecho civil que trata de patrimonios, hasta el derecho constitucional que trata de normas de altísima jerarquía.
Claro que se podría argumentar que en el núcleo del derecho siempre hay una preocupación por lo humano pero lo cierto es que en la práctica se habla más bien de un sujeto abstracto más que de un sujeto empírico, utilizando la clásica expresión de Foucault, es decir, no se habla de sujetos de carne y hueso sino de comprador, padre de familia, ciudadano, etc.
Y tan no conocemos lo humano que al derecho le han repugnado temas antropológicos, psicológicos y sociológicos, constituyéndose estos saberes como periféricos o de apoyo para otros que considera más preponderantes como el derecho legislativo o el procesal. Se trata de una postura formalista que poco tiene que ver con el humanismo que si es tangible en otras áreas del conocimiento humano.
¿Qué es entonces lo humano? Es en principio el tema más complejo, quizá el más antiguo y debiera ser el más recurrente. Lo humano es todo aquello que se dice o corresponde al ser humano, y eso es, como podrá entenderse algo muy difícil de determinar y sin embargo, es una cuestión que no puede desestimarse y ciertamente es una labor que la ciencia jurídica no ha realizado. Pongamos un ejemplo para demostrar lo que estamos diciendo:
La garantía de audiencia es una de las instituciones con más prosapia y arraigo en Occidente, esto supone que toda persona debe ser presentada a un juez después de ser acusada, el tiempo varía de sistema en sistema y de tiempo en tiempo, pero la idea es que sea un periodo breve ¿cuál son las razones de esta “regla”? podríamos esgrimir que se trata de la prescripción de “principios” tales como el estricto derecho o de “valores” como la seguridad jurídica; pero todas estas sería respuestas parciales y formales porque en el fondo lo que debería responderse porque eso es lo que corresponde a un ser humano, pero esta respuesta nos lleva a otras preguntas como por ejemplo ¿porqué 72 horas? Y la única respuesta posible aquí sería “porque lo dice la ley” aunque en realidad es una respuesta arbitraria en términos humanos ¿Qué acaso es más humano o un periodo de 72 horas que uno de 70 o 140? Tal vez la respuesta más humana es que el término debiera depender de cada persona y de la afectación (reversible o no) que pudiera sufrir con un plazo mayor, pero el derecho (o mejor aun la ley) no puede hacer distinciones, debe ser general y abstracta y lo humano sigue siendo relegado, quizá en el ámbito judicial pueda existir un poco de mayor flexibilidad frente a casos específicos donde se deba hacer excepciones a las reglas, finalmente la ley y el derecho debieran estar en beneficio del ser humano, y no nos referimos a las pretensiones de uno u otro ser humano en particular, sino de cualquier ser humano, la cuestión es que esto supone un acuerdo sobre qué es lo más conveniente para un ser humano estándar y así se construyen más o menos las reglas, pero cualquier variante por razones de equidad debe ser ajustada en la práctica.
 
Supuestamente ahora del artículo 1º de la CPEM se deriva que las “normas de derechos humanos se interpretarán…favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia” norma que es vinculante a cualquier autoridad (incluidos los jueces) a esto que se le conoce como principio pro persona supone que cualquier acto de autoridad debiera ponderar que norma es más favorable o en otros términos, cuál supone más humanidad.
Y lo humano tiene que ver con lo social, con la cultura, con las artes, con la biología, con la política, casi con todo; y la ciencia jurídica sigue empantanada dando respuestas formales en tanto que busca fórmulas que resuelvan los problemas jurídicos que son problemas entre seres humanos.
Claro está que esto supone grandes retos y sobre todo una cultura distinta cualquier problema de índole jurídica debiera ser resuelto respondiendo en el sentido esto es más humano que esto otro.
Ya de por sí el derecho suele ser algo inhumano en tanto que limita muchas de las dimensiones del ser humano, su vida y su libertad en principio, y los operadores del derecho se afanan aun más por volverlo inhumano hablando de reglas, procesos y números de expedientes ¿cómo entonces devolverle esa dimensión humana? Porque humana es también la búsqueda de la felicidad, el amor, la nostalgia, el buen trato a los demás.
Lyotard haciendo referencia al relato de Kafka llamado “La Colonia penal” refería a la característica que tiene el derecho para marcarnos, en el cuento los condenados por el derechos, o sea, cualquiera, es atado a una máquina que le realiza un tatuaje en la piel de acuerdo al delito que ha cometido, para el filósofo se trata de una metáfora, el derecho nos marca de por vida, nos deja un tatuaje que morirá con nosotros ¿cómo entonces cambiar esta imagen negativa de un derecho que somete, que marca y que limita?, ¿cómo hacerlos acorde a una cultura que habla de libertades y derechos, de beneficiar al máximo a la personas? Parece una esquizofrenia, por un lado el discurso inclusivo y extensivo y por otro, conductas limitadoras y desconfiadas del otro.

 
Incluso a este punto una pregunta compleja: ¿es más humano desconfiar o confiar de los demás? La respuesta lleva implícita una postura y una actitud que podríamos denominar ética, lo cierto es que esta respuesta si se quiere asumir con responsabilidad lleva a reflexionar seriamente sobre la vida, en fin, a hacer filosofía; entonces lo humanos tiene también que ver con la filosofía y en especial con la ética, se trata no sólo de resolver la cuestión de qué es más humano sino también de cómo nos comportamos los humanos frente a otros y aquí parece ya rebasado el viejo prejuicio de que una cosa era derecho y otra la ética porque ahora al ocuparse el derecho de lo humano, debe ocuparse también y sobre todo de la ética; la pregunta y la respuesta sobre lo humano de hecho cae en el campo de la prudencia, porque depende de las circunstancias específicas la postura que ha de asumirse como ser humano, justo para seguir existiendo como tal,  porque hay muchos humanos con conductas inhumanas, paradójicamente así que lo humano no es sólo lo que los humanos hacen sino lo que nos hace mejores seres humanos, ciertamente no es fácil asegurar de qué cosa es lo mejor en cada caso, pero seguramente no es una pregunta a la que podamos renunciar si queremos seguir siendo seres humanos.
 
 
El cine nuevamente nos sitúa en una serie de perspectivas sobre lo humano, sobre todo aquellas películas de robots en las que dialécticamente se plantea que significa ser humanos, los robots buscan afanosamente convertirse en humanos, así en filmes como Yo robot, Hombre Bicentenario, Astroboy, por citar algunas, los humanos están alienados por la tecnología y los robots en cambio, descubren que la solidaridad, el sacrificio y la esperanza son cuestiones por las que vale la pena vivir.
El cine y la literatura pueden darnos muchos elementos para descubrir esos sutiles contornos sobre la humanidad, pero podríamos decir que la realidad social misma es un laboratorio listo y dispuesto a darnos grandes enseñanzas, la cuestión es ahora aprender a leer esos contextos a los que no estamos acostumbrados a pesar de vivir en ellos.