viernes, 23 de diciembre de 2016

El Infrarrealismo jurídico: Una propuesta contracultural



2014 año fatídico de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, ese año nació el Infrarrealismo Jurídico. 2016 el movimiento se constituye en Colectivo y se presenta oficialmente en las V Jornadas de Filosofía del Derecho de la UNAM. 2017 el colectivo presenta "necroderecho" un ejercicio de catarsis en el Museo Nacional de Arte (INBA). 

El nombre tiene que ver con el movimiento literario encabezado por Roberto Bolaño Ávalos y Mario Santiago Papasquiaro. La novela Los detectives salvajes, de Bolaño, cuyo protagonista es una estudiante de derecho que se decanta por la poesía representa para el Colectivo la pauta de lo infrarreal: “Déjenlo todo…” la emancipación.

Si lo infrarreal literario trata de humanizar lo humano, lo infrarreal jurídico busca llevar el derecho al campo de las grandes batallas humanistas, donde normalmente está el arte, por eso nosotros también decimos: “Déjenlo todo nuevamente”, empecemos cosas nuevas, vamos a crear, busquemos nuestra propia identidad en la cultura y seamos de alguna manera pepenadores del derecho, recolectando aquello que nuestros colegas por violencia epistémica dejaron de mirar, aquello que está más abajo, que tiene que ver con nuestras raíces. Reciclamos eso donde ha quedado gente marginada, marginada no solo por el arte y la filosofía, sino por el derecho, esos excluidos, esa gente que el derecho no ve con buenos ojos, porque los ve como un peladaje, no quiere acercarse a eso, no sale de las aulas, no sale de los textos.
Nuestro colectivo busca el despertar, salir a la calle, ir a donde está el derecho vivo y en ese sentido despreciar el derecho visto como un asunto taumatúrgico y fetichista, verlo, más bien, como un fenómeno cultural, un asunto más humano.

El colectivo ha realizado 3 Coloquios, Cine debates, Camabaleche de libros y películas, y mantiene un foro parmente de discusión en el Posgrado de Derecho de la UNAM con participación de profesores y estudiantes de Filosofía, Ciencias Políticas, literatos, realizadores de cine, personajes de la cultura popular, etc.


Este fue nuestro manifiesto inicial:

Déjenlo Todo, Otra Vez… y compártanlo

Para todos los detectives salvajes, en busca de un Derecho radical, que pregunte, transforme, ame todo lo que cuida y cuide todo lo que el ser humano ama.

La escuela “Infrarrealismo Jurídico”, pretende la reflexión como un desafío a usar el cerebro, un estímulo a no aceptar la corriente de opinión hegemónica sin al menos reflexionarla, debatirla y falsearla.

Puntos de tensión:

El derecho al adherirse a una idea ilustrada, burocratizarse y constituirse en una ciencia autónoma en la enciclopedia del saber, sacrificó un elemento importante que es la comunidad, el sentido común y los sentimientos que no es sino el cuestionamiento del YO a través del OTRO.

Rechazamos cualquier idea ilustrada de lo jurídico inclusive aquellas posturas que no han intentado sino recomponer y regenerar el derecho en sus crisis. La modernidad ha contaminado el derecho, lo que no compartimos, el derecho necesita dialogar con aquellas manifestaciones estigmatizadas y anatemizadas por su “irracionalidad” por revelarnos aquella “naturaleza humana” la que el sistema del derecho le estorba, le teme.

El derecho como diálogo con la totalidad
El derecho y su ciencia (prudencia), no puede darse el lujo de no voltear a dialogar y servir a TODAS las personas, parejas, familias, comunidades, ciudades, estados.
Debe servir y dialogar con todas las lenguas, culturas, discursos, modelos e ideologías.
Debe convivir, alimentar y alimentarse de todas las ciencias, artes y medios para comunicar.

Derecho como constructo social
Los seres humanos somos inacabados y el derecho al ser un producto colectivo, social, también es inacabado pero constructivo; volviéndonos conscientes de esa incompletitud conocemos, aprendemos y creamos. Somos objetos y sujetos del derecho, de su creación e investigación.

Derecho como secreto
El derecho es un secreto, incluso para el propio abogado. Es hermenéutica, código y encriptación. Es público, pero no al alcance de todos. El derecho debe servir y comunicar a TODOS, la publicidad y divulgación del derecho deben ser una máxima prioridad si pretendemos que la gente construya por si misma las mejores manera para servir y servirse mutuamente.

Derecho como reflejo de la realidad
El derecho sale del pueblo, es producto del proceso democrático, de la observación (muchas veces parcial y sesgada) de la problemática social, económica o personal. Las personas son tan fieles al derecho, como fiel a las personas es la propia norma.
Es el reflejo más fiel de nuestra ignorancia, miedos, fobias, prejuicios y fanatismos; o también de nuestros más grandes sueños y esperanzas.

Derecho como ficción de ficciones
Narrativa de la narratividad misma, el deber ser de la narratividad social, de nuestros roles y papeles, mediados por más guiones de los que posiblemente nadie podría memorizar, mucho menos dominar completamente. A eso todavía le buscamos juicio, parámetro, y en los casos más trágicos, anomia, falta de guion.
El derecho debe y puede construir y construirse de maneras más cercanas, consientes y justas para todas las realidades a las que sirve.

Derecho como juego
Experiencia, mediación, diversión, la finalidad del juego es regular la pasión y el placer de jugar, para poder seguir jugando mientras se obtenga placer. Ver el derecho como juego es ver la finalidad de la vida como el placer, y sus reglas como la condición de que la vida siga siendo vida, y no otra cosa.

Derecho como innovación.
Innovación de las formas de convivencia, construcción de confianza y felicidad mutuas.

Derecho como contra/hegemonía
El derecho como freno, canal y articulador del poder bueno, el poder que cuida, protege, defiende, garantiza.

Derecho como contenido
El jurista siembra ideas, aspiraciones y mecanismos para el florecimiento de la civilización, la sociedad, la ciudad, la cultura y, en general, de la conciencia. El filósofo del derecho, particularmente, tiene el deber de no claudicar en la búsqueda de valores, cada vez más universales, interdependientes, cada vez más incluyentes, cada vez más bondadosos, generosos, para proteger la norma, sus procesos o instituciones de la hegemonía del interés, idiosincrasia o ideología de unos cuantos.

Derecho como señal
El derecho como información computa y transmite aspiración, razón, equilibrio, fuerza. Es proceso, es contrato y es institución, obligación, derechos, aspiración y sanción. Todo eso se transmite, del legislador, el derecho antiguo y la doctrina; busca encausar, modificar, evaluar, sancionar o “corregir” la realidad.

Derecho como utopía
Como el medio para ensayar otros mundos plausibles, experimentar otras realidades, desmitificar las fuentes de lo utópico.

Derecho como integración
Integrar conocimiento, ideas, abstracciones, ideas y otredades. Sin edad, ni fecha de caducidad. Es un dialogo inter disciplinario y generacional.

Derecho como amor
Amor como idea de la interdependencia con el otro, con los otros, con el todo.
Amor como desprendimiento de nosotros mismos, como destrucción del ego.
            Amor al conocimiento y a los hombres que lo construyeron;
Amarlos para poder matarlos simbólicamente, y poder amar sus obras, contribuciones, creaciones, no por su fuerza en la tradición, el carisma o su (ir)racionalidad; sino por sus méritos, utilidad social.
Amor para buscar en la norma y su constructo simbólico valor, utilidad,  función y tal vez sentido de justicia.

Derecho sin intérpretes
El derecho, la teoría interna y externa, su historia de las ideas y de los hombres y mujeres que lo construyeron, su filosofía, etc., deben de construirse para separar el ego, idiosincrasia, sexo o raza de la esencia, el prejuicio del contenido, el verdadero continente normativo de la profecía del abismo.

Derecho sin egos
El ego es construcción de nosotros mismos, nuestro peor enemigo. Es un freno al dialogo, el consenso y el progreso. Siempre habrá alguien más inteligente, elocuente, culto, poderoso o guapo que nosotros, no por eso el verdadero debate de ideas debe supeditarse a eso.


Buscamos construir:

Derecho sin género

Derecho como sentido común

Derecho como confianza

Derecho redistributivo y restaurativo

Jurisprudencia de preguntas

Pedagogía de la complejidad

El infrarrealismo jurídico como proyecto, debe repensar el derecho en la sociedad y sus repercusiones sociales, debe reflexionar si las teorías de autores extranjeros reflejan o responden a las necesidades de nuestra sociedad, pues no se pueden retomar y discutir en las universidades del país, ni en las aulas donde se enseña derecho en México. Sus casos, tragedias y construcciones teóricas, poco o nada tienen que ver con la realidad mexicana.

Hay que voltear a la teoría buscando el cómo se pudo voltear a una sola realidad y abstraerla de tal manera que creyera la gente que así se describía/normaba cualquier sociedad, en cualquier tiempo, con cualquier clima, cualquier cuerpo o vida espiritual. Hay que buscar en nuestra propia sociedad los problemas que realmente la vuelven problemática, particular y distinta, como eso crea orden, tensiones y transformaciones, dentro y fuera de órdenes normativos abstractos importados, que les gustaría verla comportarse más europea o civilizada.

Debemos usar el cerebro y ver la realidad mexicana para encontrar ejemplos de casos trágicos en el derecho, que no han encontrado solución.

Al tiempo, cuando terminemos de entender porque aquí se mata, pelea, maltrata, roba, explota, divorcia, etc., y encontremos que nuestros rituales, idiosincrasia, realidad material y existencial nos dan características que niegan plegarse al marco occidentalizante debido, y por razones muy distintas que en otros lados, en efecto podemos empezar a soñar que este asunto se puede convertir en algo más pacífico y civilizado, comunitario, solidario, cooperativo, igualitario,  justo y adecuado a nuestra realidad.

La Difusión y Redifusión

La difusión de las ideas, investigaciones, debates y divulgación de las distintas escuelas, generalmente se limita a dominar los diferentes medios importantes para la difusión de sus ideas.

El infrarrealismo se propone la difusión del debate infrarrealista por todos los medios virtuales y palpables al alcance, siempre volteando a nuestra propia realidad y cultura; no para conservarla, sólo para entenderla.
La segunda misión del infrerrealismo será la redifusión de los debates, investigaciones e ideas, de manera objetiva y crítica, de todas las escuelas que quieran dar a conocer su propia verdad.

Sólo falseando las ideas, criterios y dogmas, incluidos los propios, puede haber innovación, progreso y transformación. Sólo asumiéndonos parte de la dialéctica y de la enciclopedia de las ciencias, el derecho podrá ser realmente libre.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Cultura jurídica huanca? Algunas notas*




Por José Ramón Narváez H.


Hay otra vida más allá de la vida es la cultura que da fuerza y energía,
un ser humano no lo es todavía, si es que la cultura no le da sabiduría

(La Sarita, Identidad)

1.       Una investigación de la cultura popular
Vamos a jugar con algunos elementos que se encuentran en el imaginario colectivo sobre la cultura huanca, a través de este ejercicio podemos ir situando algunos de los elementos que  por mímesis llegan a los pobladores actuales de esa porción del Perú que podrían sentirse identificados con dicha cultura, es decir, se trata de una visión de la historia de la cultura jurídica actual que se reconstruye a partir de su propia reflexión sobre la identidad y que va siendo performativa en la cultura actual. Ahora bien, el ejercicio que intentaremos hacer será desde las percepciones no tan ortodoxas del viajero, conocemos los riesgos, puesto que muchas veces el extranjero puede reconstruir observaciones a partir del marco hermenéutico que le aporta su propia cultura, sin embargo, en este caso algunas de esas observaciones son de índole antropológica y muy similares de las que hemos tenido oportunidad de asistir en otros puntos de Mesoamérica –el que escribe es mexicano y en su momento profesor de historia del derecho prehispánico para sumar al argumento de autoridad en su caso-; por otro lado célebres viajeros utilizaron un método similar en otras épocas e incluso sus observaciones son consideradas hoy en día precursoras de la antropología y etnología contemporáneas, sirvan dos ejemplos muy destacados: Bernardino de Sahagún en el siglo XVI con los pueblos indígenas mexicanos y Alejandro Von Humboldt quien a finales del siglo XVIII recorrió Sudamérica, desde Caracas hasta las fuentes del Orinoco y desde Bogotá a Quito por la región andina, y las colonias españolas en México.
Serán entonces estas observaciones hechas de las primeras percepciones de lo visto, de los dichos y las sensibilidades, de las charlas y las imágenes.

2.       ¿Qué se dice de la cultura huanca?
Comenzamos con un hito histórico construido a partir de los escritos de Waldemar Espinoza quien aseguró que existió un Reino Huanca entre 1000 D.C y hasta el siglo XV (Espinoza W.: 1997), para algunos, incluso esto supone la creación de un mito sobre dicho reino (Perales, M.: 2011) esto supone que existe un debate acerca de la magnitud sobre la cultura huanca originaria, se trataría de establecer los “deslindes” con asuntos como el sometimiento de este reino al imperio Inca y los acuerdos que este reino tuvo con la corona española durante la conquista, aquí por ejemplo ya comienza a surgir el derecho y el análisis cultural: los huancaínos presentan un orgullo particular, una identidad que los caracteriza, hay un una idea de la pertenencia regional, una historia matria como la denominaba Luis González y González; esto se debe a que gracias a la asistencia prestada a la corona española las región huanca recibió autonomía y reconocimiento, se trata del derecho castellano que otorga estos privilegios a manera de un derecho internacional público que respetaría a las autoridades y forma de administración local, la cuestión es que si bien esto es fácil detectarlo en el imaginario, también está presente la idea de una disolvencia cultural, a partir de la llegada de los españoles la cultura huanca desaparece en cierta medida, o al menos queda mimetizada. Esta supondría que los elementos jurídicos de la cultura huanca comenzaron a disolverse pero seguramente algunas cuestiones perviven en el imaginario. Se dice que la cultura huanca se organizaba en torno a un Ayllu a través de un sistema patriarcal pero con una fuerte carga colectivista, el jefe del Ayllu ejercía un protectorado que concentraba todos los poderes pero existía un consejo de ancianos al que debía respetar y que hacía las veces de contrapeso, el jefe tenía sobre todo una importante función de carácter agrario-hereditario, puesto que la cultura huanca basaba su economía en la agricultura y en parte en la ganadería, era muy importante el reparto de las tierras, el jefe otorgaba a los recién nacidos la tierra que iban dejando los fallecidos. En la cultura jurídica actual y a pesar del sinfín de influencias de la cultura individualista, aún se conservan rasgos del trabajo colectivo, quizá lo más palpable se da en la organización de festividades pero hay muchas otras manifestaciones que lo demostrarían.

3.       Observaciones a partir de la visita al Parque de la Identidad Huanca en Huancayo
Huancayo ofrece algunos puntos turísticos de interés que pueden darnos algunas ideas sobre el imaginario que se cierne sobre la cultura huanca-huancaína. Torre Torre, lugar mítico creado a partir de algunas formaciones rocosas que asemejan las torres de un castillo, es considerado un lugar en el cual pudo ser enterrado el tesoro de los antiguos huancas, la historia nos dice que cerca de Jauja pudo existir la capital del reino el cual no sólo era vasto sino también rico y poderoso, los herederos actuales de esa cultura pueden sentirse orgullosos de tener noticia de una sociedad organizada que llego a triunfar de algún modo, es posible crear un orden jurídico-político que permita vivir con justicia.
El Parque de la Identidad Huanca es más bien reciente pero también puede darnos luces. Su construcción data del año 1992 concluyéndose en 1996, cuando era alcalde el Sr. Pedro Morales Mancilla, mencionamos este dato porque en la información que aparece en internet es más recurrente encontrar durante que gobierno municipal se realizó que al arquitecto, pero ahora veremos porqué. La sensación que tuvimos al cruzar la puerta del parque era su similitud con el Parque Guell de Gaudí –suposición que puede incluso ser documentada (Damián, Y.: 2010)-, por sus formas curvilíneas, el uso de la piedra incrustada y algunos detalles que simbolizan a la naturaleza; en ese momento nos ubicaríamos en un espacio heredero de cierto surrealismo, en este caso quizá realismo mágico y que sería muy acorde con el posible objetivo de los realizadores del parque, simbolizar a una cultura más ligada con la naturaleza y factores míticos de pueblos originarios, pero hay algo más explícito en este parque, pues se encuentra dedicado a la cultura huanca, en este caso específicamente a la cultura musical, que desde los huancas originarios es un meme propio de esta cultura que se identifica con la elaboración de instrumentos y la creación musical. La otra cuestión explícita es que se trata de un Parque-Jardín, lo cual lo dota de cierta vivacidad, pues requiere de un mantenimiento cuidadoso para que transmita el propósito para el que fue construido, además las plantas que ahí se encuentran están ligadas a la herbolaria regional, otros de los posibles hitos de la cultura. El último elemento sería la artesanía, están representadas las piezas artesanales típicas de la región como es el caso de un gran mate burilado representando escenas cotidianas del quehacer de la población
Pasemos ahora a la cuestión de los realizadores: en la placa de ingreso aparecen el arquitecto Luis A. Cano Aliaga y el Ing. Forestal Máximo Jhon Lizárraga y el Arq. Residente Lucio Mamani Ccalla, pero están también los de las 45 personas que ayudaron en el proyecto “…a la manera de los antiguos constructores medievales, que duchos en cada aspecto y parte, contribuían a la edificación del conjunto. Aunque si se debe señalar precedentes más cercanos, se podría mencionar el Parque Guell de Gaudí, e incluso las obras de los mismos arquitectos en el Cerrito de La Libertad en el propio Huancayo, donde se ensayan algunas propuestas que luego mejoran en este conjunto y el Parque del Amor en Lima que curiosamente fuera dirigido por el pintor Víctor Delfín, con la participación de estudiantes de arte y no por arquitecto alguno” (Damián, Y.: 2010). Como se nota un trabajo colectivo sobre el que se enfatizó al colocar la placa y luego en la reseña sobre el Parque, identidad de la identidad.
Al parecer en 2011 un nuevo alcalde intentó restaurar el parque, lo que suscitó un debate sobre la intervención que se realizaría al mismo y una posible alteración, como lo mencionamos por las características del Parque es necesario un mantenimiento constante, ciertamente lo mejor es respetar la idea original pero siendo un espacio público seguramente en el futuro ira ajustándose a las circunstancias y los gobiernos municipales tendrían que buscar que la sociedad huancaína se empoderara del parque, que al final es buscar que se identifique con él, y así debiera ser con el derecho y con todos los productos destinados a una sociedad, pues sino son utilizados por esta entonces sólo fueron creados para beneplácito del gobernante.    
4.       Una somera conclusión
El derecho se encuentra en todos lados, sólo falta mirar. La composición de los paisajes, con sus tierras cultivadas ya nos habla de contratos y de futuros actos jurídicos, los mercados, las fiestas populares, la arquitectura de las ciudades, en los espectáculos callejeros, y en un sinfín de otras manifestaciones de la cultura subyace una imagen del derecho y de la justicia, se trata de un corpus audiovisual que está disponible para todos y que en su momento puede leerse, se verá que no sólo es entretenido sino muy ilustrativo y aleccionador. La cultura huanca-huancaína es culinaria, musical, colectiva, artesanal, herbolaria y otras muchas cosas que ahora se quedan en el tintero; la cultura jurídica tiene todos esos tintes, sabe a papa, apela a los oficios tradicionales plasmados en el mate burilado, conoce sus mitos y deidades y quiere transmitir melodiosamente los ideales sociales de justicia, si no es así, bien podría serlo.

Bibliohemerografía
-          Damián Peinado, Y. “Sobre el Parque de la Identidad Huancayo”. Revista 1/2 de Cosntrucción (2010). Disponible en: http://hananwanca.blogspot.mx/2010/10/sobre-el-parque-de-la-identidad.html consultado el 8 de julio de 2014.
-          Espinoza Soriano, W. (1986). La destrucción del Imperio de los Incas. Lima: AMARU Editores.
-          Espinoza Soriano, W. (1971). Los Huancas, aliados de la conquista. Anales científicos de la Universidad del Centro del Perú, 1.
-          Espinoza Soriano, W. (1997). Los incas. Economía, sociedad y Estado en la era del Tahuantinsuyo. Amaru Editores.
-          Perales Munguía, M. (2011). El antiguo "Reino Huanca": deslindes y alcances sobre un mito en la historia prehispánica del valle del Mantaro. Apuntes de Ciencias Sociales 01(01). Disponible en: https://www.academia.edu/1220980/El_antiguo_Reino_Huanca_deslindes_y_alcances_sobre_un_mito_en_la_historia_prehispanica_del_valle_del_Mantaro consultado el 8 de julio de 2014.


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* Agradecemos a la Universidad Continental de Huancayo en especial a Verónica Marraché, Mercedes Gutarra y Armando Prieto el haber hecho posible la visita a esa región con motivo de sendos eventos sobre cine y derecho en los que participó el colega y amigo Eddy Chávez Huanca.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El Derecho a la Melancolía


José Clemente Orozco "American civilizatio"


Por José Ramón Narváez H.

Se debate en los últimos días - y creo que desde hace tiempo- si los mexicanos somos una raza condenada a cargar con su pasado. La cultura toda, nuestra música, suena a guitarras que lloran. La canción popular mexicana siempre recurre a la figura retórica de la memoria que nos atormenta, pero nos gusta, quizá sea nuestro espíritu masoquista. Por otro lado, también se dice que olvidamos rápido, nuestro castigo es la impunidad, la injusticia prevalece y México es el país del "no pasa nada", así que cuando hay un atisbo de historia que apela a nuestro ser melancólico, entonces nos unimos, entonces lloramos juntos, mejor si es al calor de unos tragos, eso somos, o eso han querido que seamos, yo prefiero lo primero. Lo que no podemos hacer es negarlo, porque eso sólo nos producirá resentimiento, y en el peor de los casos esquizofrenia.

Estuve seriamente pensando el porqué de la efervescencia del tema "Juan Gabriel" esta es mi conclusión: nos caló hondo porque nos re-presenta, para algunos esto es molesto y retrograda, para otros, como yo, es parte de una manera de ser, si entonces es una forma de existencia, y es sobre todo social y cultural, es posible hablar de un derecho, es más, dentro del contexto de las nuevas masculinidades, debemos decir que los machos lloramos y los machos mexicanos lloramos mucho, algo nos pesa, algo nos duele, intuimos que es nuestro pasado, y entonces cantamos "ya lo pasado pasado" lo cierto es que como no cerramos ciclos -nuestro caso de justicia más emblemático llamado Rosendo Radilla sigue abierto, ya ni decir de la guerra sucia- como no hacemos cuentas, ese pasado vuelve en forma de verdugo y entonces vemos "la vida con dolor" aún a pesar de hacer tenido momentos de felicidad, y hay quien cínicamente dice  que deberíamos ver sólo lo bueno. Volvemos a "perder" personas y sólo nos resta decir "se me olvido otra vez" el Estado nos ha lacerado, ha hecho con nosotros lo que ha querido "¿porqué me haces llorar" le preguntamos sin darnos cuenta que para eso está hecho. "El tiempo pasa y es muy cruel amigo" generaciones van, generaciones vienen y nos nos atrevemos a darnos cuenta que sólo nosotros tenemos el poder de cambiar las cosas ¿cómo? enamorándonos del ideal correcto para poderle decir a ese sistema necrótico "perdona si te digo adiós...soy honesto contigo yo te ayudo a olvidar el pasado". Lloremos por ahora porque es nuestro derecho pero mañana tendremos que conformar una memoria porque eso es derecho pero también obligación.



Juan Gabriel nos duele porque a pesar de sufrir abandono, marginación, discriminación e incluso una falsa acusación que lo llevó a la cárcel; salió adelante, triunfó y amó a México; eso parece una empresa imposible, en un país que se esfuerza por mostrarnos nuestro lugar en la sociedad, que nos expolia y ningunea. Juan Gabriel sufrió un derecho que se descarga sobre el pobre, sobre el marginado, sobre el diferente, y aún así le cantó al amor "yo seguiré tratando de ser mejor" de cumplir con mi palabra, de ser honesto, de ser mejor persona y profesionista ¿cómo puede considerase negativamente un mensaje de ese calado? bien por él y ¡qué bueno que pueda ser un ejemplo de mexicano! un icono y un baluarte de la lucha que sólo se logra con pasión y excelencia.

Escena de la película "Es mi Vida" (1980, Gonzalo Martínez Ortega)
Juan Gabriel le canta a otros presos... 

jueves, 19 de mayo de 2016

lunes, 16 de mayo de 2016

lunes, 9 de mayo de 2016

El Necroderecho y el vitalismo jurídico desde el infrarrealismo



Por José Ramón Narváez H.

Para Foucault la tanatopolítica está representada en el siglo XX en el campo de concentración, como la particular forma de la biopolítica en la que el Estado supera su expectativa de manejar vidas del tipo zoe, para constituirse en fabricante de cadáveres. Esta idea ha fascinado a Agamben y Esposito quienes se han adentrado en el amplio y heterogéneo mundo foucaultiano, la cuestión es que la médula de esta noción se basa en el dispositivo jurídico. Podría entonces extenderse de inmediato la reflexión porque al menos en México, son las autoridades las que a través del derecho institucionalizan la muerte como mecanismo de control, obviamente con todo el peso de la reflexión sobre lo que significa para estos autores: morir, matar, generar cadáveres: la cuestión es que hay tantas coincidencias en el análisis de la tanatopolitica utilizada en el campo de concentración con los sinfines de fosas que existen en México. Cuerpos y cuerpos con los que el dispositivo jurídico tendrá que hacer cuentas a través del derecho a la memoria (bius), quizá una biusticia (biustice) para poder restañar heridas y permitir la vida.

Y discutiendo con los estudiantes el concepto, llegamos a la conclusión que es más efectiva la palabra "necroderecho" y entonces comenzamos a utilizarla en el análisis del contexto actual, sobra decir que la riqueza es inestimable, por el sinfín de respuestas críticas que hemos encontrado, ha servido para denunciar abusos de la llamada ciencia del derecho que parafraseando a Nietzche "se ligó las venas de la filosofía para no hacerse preguntas incómodas." 

El necroderecho subsiste como un modus operandi, como una actitud, como un sistema tiene al menos tres formas evidentes: una muy elemental que es la complicidad o la banalidad del mal, todos los operadores jurídicos ajustan la pieza inmediata de una gran maquinaria -similar a la de la Colonia Penal kafkiana- cuyos cálculos de subsistencia se basan en daños colaterales, chivos expiatorios, informes de minoría; que en el momento actual parecen demasiado altos en número, además se vuelven regulares (Estado de excepción permanente diría Agamben) y hacen que ninguna seguridad o contrato sean razonables, cualquier puede morir para el sistema subsista, no hay límites porque paradójicamente, para garantizar las libertades de unos cuantos, hay que violar las de todos los demás. 

La otra forma de existencia es más compleja porque consciente de ello el Estado calcula las muertes como una variable para que siga operando el sistema, por ejemplo: aquellos que morirán por no tener acceso al sistema de salud a pesar de haber cotizado por años. 

Otras formas tienen que ver con la corrupción, por ejemplo de los cuerpos de seguridad que asesinan despiadadamente por dinero, policías enrolados en el crimen organizado por ejemplo, y podríamos seguir sumando a todos aquellos que moriremos por daños a la salud por la contaminación, debido a malas políticas públicas o que por corrupción depredaron zonas naturales vitales.

Cada día me convenzo más que se trata de una política de la muerte, lo demuestra la impunidad de años, aún con las transiciones, aquellos que llegan al poder tienen que pactar para permitir que los factores necróticos sigan operando, el abogado suele ser parte de estos mecanismos.

La única solución es una despiadada pasión por la vida. No se puede escatimar ningún esfuerzo en el aula, en los foros, en los tribunales y en la burocracia; tiene que convertirse en una real gramática estructural por la vida; esas iniciativas maximizadoras, garantistas y supuestamente protectoras deben pasar constantemente por el juicio crítico so pena de convertirse en la enésima fórmula para mantener el sistema intacto, sólo la ironía y la popularización pueden servir para desenmascarar dichos mecanismos que normalmente se disfrazan de seriedad, de compromiso, de moralidad e institucionalidad, nada más dañino que aquello que llaman "regular" o "normalizado" detrás se esconde la manipulación, el adormecimiento, pero sobre todo la impunidad, quieren seguir haciéndolo como siempre lo han hecho, para salvarse sólo ellos. 

Y sí como han dicho algunos, el derecho hoy puede ser lo que queramos que sea, pues que sea diálogo, composición, paz, memoria, verdad para evitar que nos maten y poder seguir disfrutando esta vida que no es un abstracción, que no es dignidad hueca y vana, porque es nuestra, porque es caminar sin miedo, porque es respirar sin enfermedad, porque es amar, sin represión ni represalias.  

jueves, 25 de febrero de 2016

La historia del derecho, la justicia constitucional y las personas de carne y hueso: A propósito de Paolo Grossi





Por José Ramón Narváez Hernández

Paolo Grossi fue designado presidente de la Corte Constitucional italiana. Tal vez hay quien piense que era de esperarse, una gran carrera académica, un gran prestigio, un espíritu conciliador y una personalidad afable. Muchos recordaron que él mismo se dice historiador del derecho y por tanto, de profesión "conciencia crítica del derecho". Algunos más dirán, como Tomás y Valiente, de igual profesión y en un cargo similar (1), a la orilla del Estado, para corregirlo y hacerle ver sus errores, sus excentricidades, en fin, sus abusos. 

Grossi, el orgulloso florentino, quien hizo de su oriundez un estilo, el stile fiorentino, con alma de maestro, siempre dispuesto a dar un consejo a señalar un derrotero, una guía entrañable en el frío mundo académico, sus discípulos estamos todos, orgullosos de él, porque nos enseñó a amar a la academia.

Paolo, el historiador del derecho que miró en la pluralidad una solución a un discurso dogmático y vertical, que vio en la sociedad el origen del derecho y re-descubrió la complejidad del orden jurídico.

Tuve la oportunidad de acompañarlo un par de ocasiones en sus visitas a México, sus enseñanzas eran extrapoladas - a mi parecer afortunadamente- para identificar la riqueza del derecho de nuestros pueblos originarios, jamás él mismo lo mencionó directamente, pero a todos se nos figuraba que la pluralidad y la complejidad del derecho se encontraba en ese derecho consuetudinario vivo, que generaba ordenamientos, que materializaba sujetos de derecho olvidados y marginados por el absolutismo jurídico. Justo estábamos en Michoacán en alguno de esos poblados camino a Morelia cuando me dijo; vayamos al mercado, ahí es donde podemos ver al derecho en su existencia cotidiana, sus curiosidad antropológica se mezclaba con su afabilidad preguntaba a las personas, les sonreía, en Patzcuaro unas niñas indígenas de acercaron a jugar con nosostros.



De personalidad sobria, a penas comía algo prefería la naturaleza y me preguntaba por los nombres en español de árboles y plantas, algunas le recordarían a las que él mismo planto en su bosquecillo de Citille, en el Chianti Toscano, por donde alguna vez caminamos y en un ángulo sombreado me señaló una banca en la que concibió su obra el Orden jurídico medieval, más tarde visitamos la Villa Acurssio y volvimos a Florencia para la cena.



Cuando llegó a juez constitucional, siempre me pregunté cómo sería ese aprecio a la constitución italiana mezclado con la consideración de una consuetudo que en el fondo es también constituyente, en 2008 publicó un texto en el cual lo dijo abiertamente habría que contrarrestar la idea de "la sociedad, como masa neutra de innumerables hormigas, se transfigura articulándose en coagulaciones colectivas...que van a constituir un contrapeso a la soberbia del Estado" (1)

Tres elementos hay que agregar a la interpretación constitucional: la continuidad, la pluralidad y la carnalidad; la constitución representa ese devenir histórico que permite a la sociedad continuar su vida cívica, pero no puede percibirse esta vida como algo estático y unívoco, por el contrario la existencia de cada persona le da carnalidad al derecho, lo hace vivir de una manera particular, es una simbiosis entre la dignidad personal y la colectividad: 

Gracias a una confrontación ideológica autenticamente plural, en la Constitución los protagonistas del proscenio jurídico se desenmarañan: no más el Estado solo o sólo el individuo económico, sino más bien la persona y la comunidad solidaria en la cual la persona se integra; no más por sí sola la libertad individual abstracta que llega a premiar únicamente al poseedor sino más bien la libertad colectiva que procura al desposeído una dignidad no declamada y verbal sino efectiva (3)  
Existe de este modo una gran responsabilidad social del juez constitucional que debe pensar no en un sujeto abstracto, sino en personas de carne y hueso que viven en una sociedad compleja y dinámica.

Obviamente muchas otras cuestiones podrán empatar a la historia del derecho y el ejercicio hermenéutico de la justicia constitucional, pero me parece que la aportación de Paolo Grossi a ese segmento de la dogmática jurídica será fundamental en un corto lapso de tiempo.

Enhorabuena.

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(1) El otro caso es el de Carlos Ramos Núñez en Perú.
(2) GROSSI, Paolo, "Legalita Costituzionale nella Storia delle Legalita Moderna e pos-Moderna", en Giornale di Storia Costituzionale, 2008, vol. 16, p. 43.
(3) GROSSI, Paolo, "Pagina introduttiva (storia e cronistoria di Quaderni fiorentini)" en Quaderni fiorentini, vol. 31, Giufrré, Milán, 2001, pp.1-12. 

jueves, 4 de febrero de 2016

Fotomultas y cámaras de seguridad: la cultura del Gran Hermano



Alguna de las definiciones de derecho seguramente está ligada estrechamente a la idea de CONTROL. La aspiración -el deseo en términos lacanianos- de un sistema jurídico es la de provocar en los sujetos que lo componen una autolimitación. Reformas y reformistas siempre ponen más atención al efecto perfomativo del derecho y su aparato simbólico que a la infraestructura material que supondría su ejercicio, es decir, los operadores jurídico se preocupan más por "hacer creer" que el derecho repercutirá de alguna manera en la realidad, más que hacerlo existir, y hemos utilizado a propósito la palabra creer, porque el derecho es más un sistema de creencias, que un conjunto de acciones. El derecho son las sombras proyectadas en la caverna platónica, sí así es, es alienante, es manipulador. Tanto ha discutido la filosofía del derecho en torno a la coacción, el derecho debe ser desincentivante, ejemplar, aunque curiosamente la sociología diga que esto de poco sirve y el derecho parece así más bien un sistema sádico. 

Michael Stolleis escribió hace algunos años en El ojo de la ley, que el control que algunos sistemas religiosos propiciaban en los creyentes cuando pensaban que Dios los miraba y por eso se portaban bien, fue sustituido por la idea de que el Estado ahora asumiría esa función, incluso eso apareció en el frontispicio de la Declaración de Derechos del Hombre de 1789: ten estos derechos pero se sabedor que el Estado te mira y en cualquier momento podrá privarte de ellos bajo el supuesto de un Estado de excepción. 


La literatura distópica pudo en su momento jugar con esta premisa controladora, George Orwell en su celebérrima obra 1984 nos narraba como el Estado totalitario ficticio en el que se desarrollaba la historia presidido por El Gran Hermano, puso cámaras por todos lados para forzar a las personas a comportarse de acuerdo a los estándares esperados, repentinamente las cámaras también transmitían voz e imagen, la intención era hacerles creer que siempre se les veía. En este estado de paranoia, ya previsualizado por el jurista inglés Jeremy Benthan y llevado in extremis al análisis de las instituciones contemporáneas por Foucault, no importaba realmente lo que las cámaras grabaran ni la inspección detrás de ellas, porque eso requeriría a un ejército de funcionarios para procesar la información, sino generar el efecto de sentirse vigilado. 



Las cámaras van en aumento en nuestras sociedades de la desconfianza, pero aumentan más los señalamientos viales avisando de las cámaras la intención es sólo una: sentirse observado y eso ciertamente genera autocontrol, pero también es invasión, es tensión, y a la larga con la corrupción imperante, es violación de derechos e impunidad, unos serán inculpados injustamente y otros serán exculpados, también injustamente.