lunes, 9 de mayo de 2016

El Necroderecho y el vitalismo jurídico desde el infrarrealismo



Por José Ramón Narváez H.

Para Foucault la tanatopolítica está representada en el siglo XX en el campo de concentración, como la particular forma de la biopolítica en la que el Estado supera su expectativa de manejar vidas del tipo zoe, para constituirse en fabricante de cadáveres. Esta idea ha fascinado a Agamben y Esposito quienes se han adentrado en el amplio y heterogéneo mundo foucaultiano, la cuestión es que la médula de esta noción se basa en el dispositivo jurídico. Podría entonces extenderse de inmediato la reflexión porque al menos en México, son las autoridades las que a través del derecho institucionalizan la muerte como mecanismo de control, obviamente con todo el peso de la reflexión sobre lo que significa para estos autores: morir, matar, generar cadáveres: la cuestión es que hay tantas coincidencias en el análisis de la tanatopolitica utilizada en el campo de concentración con los sinfines de fosas que existen en México. Cuerpos y cuerpos con los que el dispositivo jurídico tendrá que hacer cuentas a través del derecho a la memoria (bius), quizá una biusticia (biustice) para poder restañar heridas y permitir la vida.

Y discutiendo con los estudiantes el concepto, llegamos a la conclusión que es más efectiva la palabra "necroderecho" y entonces comenzamos a utilizarla en el análisis del contexto actual, sobra decir que la riqueza es inestimable, por el sinfín de respuestas críticas que hemos encontrado, ha servido para denunciar abusos de la llamada ciencia del derecho que parafraseando a Nietzche "se ligó las venas de la filosofía para no hacerse preguntas incómodas." 

El necroderecho subsiste como un modus operandi, como una actitud, como un sistema tiene al menos tres formas evidentes: una muy elemental que es la complicidad o la banalidad del mal, todos los operadores jurídicos ajustan la pieza inmediata de una gran maquinaria -similar a la de la Colonia Penal kafkiana- cuyos cálculos de subsistencia se basan en daños colaterales, chivos expiatorios, informes de minoría; que en el momento actual parecen demasiado altos en número, además se vuelven regulares (Estado de excepción permanente diría Agamben) y hacen que ninguna seguridad o contrato sean razonables, cualquier puede morir para el sistema subsista, no hay límites porque paradójicamente, para garantizar las libertades de unos cuantos, hay que violar las de todos los demás. 

La otra forma de existencia es más compleja porque consciente de ello el Estado calcula las muertes como una variable para que siga operando el sistema, por ejemplo: aquellos que morirán por no tener acceso al sistema de salud a pesar de haber cotizado por años. 

Otras formas tienen que ver con la corrupción, por ejemplo de los cuerpos de seguridad que asesinan despiadadamente por dinero, policías enrolados en el crimen organizado por ejemplo, y podríamos seguir sumando a todos aquellos que moriremos por daños a la salud por la contaminación, debido a malas políticas públicas o que por corrupción depredaron zonas naturales vitales.

Cada día me convenzo más que se trata de una política de la muerte, lo demuestra la impunidad de años, aún con las transiciones, aquellos que llegan al poder tienen que pactar para permitir que los factores necróticos sigan operando, el abogado suele ser parte de estos mecanismos.

La única solución es una despiadada pasión por la vida. No se puede escatimar ningún esfuerzo en el aula, en los foros, en los tribunales y en la burocracia; tiene que convertirse en una real gramática estructural por la vida; esas iniciativas maximizadoras, garantistas y supuestamente protectoras deben pasar constantemente por el juicio crítico so pena de convertirse en la enésima fórmula para mantener el sistema intacto, sólo la ironía y la popularización pueden servir para desenmascarar dichos mecanismos que normalmente se disfrazan de seriedad, de compromiso, de moralidad e institucionalidad, nada más dañino que aquello que llaman "regular" o "normalizado" detrás se esconde la manipulación, el adormecimiento, pero sobre todo la impunidad, quieren seguir haciéndolo como siempre lo han hecho, para salvarse sólo ellos. 

Y sí como han dicho algunos, el derecho hoy puede ser lo que queramos que sea, pues que sea diálogo, composición, paz, memoria, verdad para evitar que nos maten y poder seguir disfrutando esta vida que no es un abstracción, que no es dignidad hueca y vana, porque es nuestra, porque es caminar sin miedo, porque es respirar sin enfermedad, porque es amar, sin represión ni represalias.  

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